También hubiera querido titular la desesperación.
No soportamos esperar, queremos saber ya la noticia, saberla para esperar la siguiente que ha de aparecer antes de que pasen 24 horas, si pasaran 48 sin que nos llegara algo nuevo sería una catástrofe de inanición.
Vivo en España donde gracias al gobierno en descomposición todos los días surge algo, un registro, una sentencia, un nuevo hallazgo de la Policía, nuevos personajes imputados o que van a serlo... grabaciones elocuentes. La actualidad está llena de novedades, pero ha de vaciarse para que lleguen otras a ocuparla, no nos queda nada en la cabeza, es un vértigo de consumo. Pero no pasa solo en la política, también en el deporte, no da tiempo a celebrar que el equipo PSG de París ha ganado la champions a los penaltis, que hay que lamentar múltiples destrozos y saqueos, policías heridos y mil detenidos, (hasta creo que había un muerto), pero no me he enterado bien porque eliminaron a Rafael Jódar, la gran última esperanza del tenis español, y mientras las elecciones al Real Madrid.
Y ahora vendrá el mundial de Fútbol, pero antes llega el Papa a España, y seguirán surgiendo escándalos políticos y la vetusta guerra de Ucrania y la traspapelada guerra de Irán, y el régimen cubano que se salva de ser el último éxito de Trump, porque el mandón está embarrado en el anterior fracaso a pesar de que ha declarado una decena de veces que ha ganado la guerra. Y por último llegará el eclipse el 12 de agosto.
Puede que por entonces estemos la mayoría de vacaciones y haya algo de reposo. Sería el momento de leer un semanario o un anuario, un resumen para asimilar todo lo que nos obligamos a vivir como yonkis, o como gusanos de seda devorando hojas de morera, esperando que lleguen más hojas para dejarlas en el mero esqueleto.
Me he arrancado a escribir porque en un libro de Umberto Eco alguien iba a trabajar en un periódico que también publicaba una revista semanal. No sé si en este tiempo habrá revistas semanales (salvo las del corazón), lo cierto es que hay muy pocas revistas. Lo de "re ver" parece que tiene poca demanda. A mí se me sugirió el AS, color que se publicaba en los 70 y traía póster. Ese tipo de vida tan morosa ya no tiene sentido, las redes sociales (y este mismo blog) están llenos de novedades; yo me obligo a publicar cada día, lo mismo que un puñado cada vez más grande en muchas partes del mundo se obliga a leerme. Yo no puedo dejar de satisfacer porque tengo miedo a que me abandonéis. Antes escribía cuando tenía algo que decir, ahora, que tengo fieles atentos, vivo apremiado por renovar. Los que tienen una cafetería de desayunos han de estar provistos de bollería, (si no mi mujer no entra, la bollería ha de tener un aspecto reciente, y es interesante también que haya gente desayunando porque eso garantiza que el género se renueva, y que el establecimiento mantiene clientes porque debe ofrecer calidad). El día que se me empiece a mí a quedar la bollería dura y tenga que apagar la máquina de café sin haberme estrenado, no sé cómo lo voy a llevar.
Eso mismo le pasa a la prensa por internet, todos los días ha de ofrecer algo nuevo, un aspecto, una declaración, un escándalo y hemos de consumirlo de inmediato como la bollería del desayuno, que olvidaremos en su singularidad, porque toda, como la vida, empieza a parecer demasiado igual.
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