sábado, 27 de junio de 2026

Expectativas y realidad

 Soy un jubilao con huerto. Mi tiempo no tiene valor económico ni tampoco es cuantificable el dinero que dejo de gastar en comercios gracias a los frutos que me da. Un huerto es como tener hijos, un complemento de amor y dedicación una realización espiritual, romántica y placentera: una apuesta orgullosa por la vida natural.

Creí que había logrado persuadir a los jabalíes de que me lo allanaran, pero el pasado 25 uno consiguió atravesar mis defensas y entró. Lleva un tiempo destrozando la regadera (que es como se llama la conducción de agua que me abastece y que viene por el camino público pero yo, que soy el beneficiario, debo cuidar y reparar para que sea eficiente trayéndome el agua que necesito y que necesitaré. Otra vez tendré que cavilar cómo y dónde construir impedimentos efectivos.

Pero en mis paseos, escardes y riegos voy contemplando el embarazo de sabores, de dulzuras. Vaticino que antes del quince de julio podremos comer tomates.



En esta zona de Salamanca a las varas que sirven para sostener las ramas de las tomateras, que yo ato cuando van teniendo un tamaño considerable, se llaman támbaras. En los vídeos de Youtube las llaman tutores, luego el verbo que yo practico sería tutorar o entutorar. Me contaron que cuando la planta se ha atado deja de emplear sus nutrientes en hacer una rama fuerte para sostener sus frutos y se concentra en los frutos, así que eso que se gana. Otra ventaja es que, como recoge la planta arriba, se ven mejor las malas hierbas competidoras que nacen debajo para arrancarlas o cavarlas. Por otro lado cuanto mejor corra el aire y más lejos estén del suelo, más beneficios para los tomates, por si no fuera poca razón el que yo también me moveré mejor entre las plantas recogidas, que pisándolas y tratando de no pisarlas, cuando recoja la cosecha.
Aquí está la promesa de los pimientos,

La próxima realidad de las peras limoneras, (para agosto)
las peras limoneras son vecinas de las manzanas reineta, que harán gozar mi paladar a partir de setiembre.
Otra clase de manzanas reineta.

Estas son mis manzanas reinetas preferidas, las que me acompañarán en el viaje de otoño que hagamos.

Pero habrán de ponerse doraditas y ásperas.




La flor de la patata, aunque me parece que no todas florecen.

La suavísima frambuesa ya real y comestible.
actualmente estamos en las tres semanas de hartarse a recoger y comer frambuesas.


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