viernes, 7 de octubre de 2022

Los peligros astronómicos de la religión.

En el catecismo me enseñaron a responder "sí, hay un solo dios" pero ayer, tras cuatro décadas y media de ateísmo me di cuenta que -científicamente- no me cabe en la cabeza que haya un solo dios si es verdad lo que escuché.

Estaba viendo un documental sobre el gigantesco radiotelescopio FAST, el ojo chino del mundo, mejor dicho: el oído. Es una construcción colosal que solo hace unos par de años está sintonizando el dial del universo a ver que encuentra. https://www.ecured.cu/Radiotelescopio_FAST

Ayer dejé de creer (que tampoco creía) en los ovnis. Cualquier persona se da un paseito por el monte y ve con sus propios ojos unas luces y ya cree en los ovnis, y estos profesionales que están escrutando el universo con una máquina colosal no han sido capaces de encontrarlos en estos dos o tres años auscultando el universo.

Pero volvamos a Dios. Ayer en el documental dijeron que se calculan unos dos billones de galaxias y cada una de ellas puede tener unas setecientas mil estrellas, 1400000000000000000000 estrellas a las que podemos añadir un cero más, porque cada estrella tenga 10 planetas. Si tomamos como patrón nuestra estrella que tiene un planeta donde se desarrolló la vida como la nuestra, si hay toda esa burrada de mundos un solo dios no puede. Bastante estrés intelectual supone estar al tanto solo de lo más grueso que sucede en el nuestro.

En cada planeta habitado, si lo reducimos al catolicismo, que es la religión más verdadera que conozco,  tuvo que mandar Dios a un hijo a discutir con los Pilatos, Anás y Caifás de turno y a que le entraran las dudas sobre si ser hombre y sufrir sudando sangre y dejarse matar para redimir a la humanidad de cada planeta donde con sus diversos desarrollos, climas e idiosincrasias. Por entonces se había elaborado el antiguo testamento y se siguió elaborando un libro u otro soporte de conocimiento, que tienen que creer y seguir rezando todos los habitantes de  esos todos esos dos billones multiplicado por setecientos mil de plantetas habitados, que quieran ir al cielo que será como una residencia de jubilados donde se acumulan las almas que van muriendo e ingresando.

No me entra en la cabeza un dios que esté pendiente de mí, y de Unamuno y del rey emérito, y de todas las viejas que encargan misas y que ponen velas a sus difuntos, y ahora también de los perros que ya son seres sintientes.

No me entra.


Estaba leyendo este libro  en el que dios dice La reiteración de las cosas disminuye su efecto y entra en el orden de lo consabido. Tampoco Yo escapo a la regla: vuestras miserias y crueldades repetidas a lo largo de los siglos me provocan bostezos. Por eso inventé la idea de eternidad; no para distribuir premios y castigos como una divinidad engreida sujeta a cóleras y caprichos, sino para consolidar, como un holgazán, la inmensidad de mi aburrimiento.>>



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