martes, 26 de mayo de 2020

El alma en los pies.

Creo que aún no necesito ayuda, pero ayer me quedé muy triste. Era el primer día que nos permitieron movernos dentro de la provincia y nos fuimos a Salamanca a ver a nuestra hija. Llegamos algo antes de la "hora del paseo" porque yo quería comprar una herramienta y unos repuestos en la macroferretería Leroy Merlin. No era posible, solo abría para profesionales, y la parte de "aficionados" se limitaba a la sección de jardinería, y por supuesto había una cola considerable para entrar. Lo había previsto, pero me contrarió.

Lo más duro fue cruzar andando el Puente Romano y entrar de lleno por la Rúa Mayor. Un espectáculo desolador, me di cuenta de que la mayor parte de las tiendas de esa calle son para turistas, postales, recuerdos, camisetas, impresión de sudaderas, productos típicos... Casi todo cerrado, las terrazas de los restaurantes también, algún espabilado, optimista o desesperado había abierto, pero estaba a la puerta, como invitando a entrar. Pero si no hay ningún turista, ni extranjero ni nacional.

¿Cómo va a haberlos si tienen que meterse 14 días en una cuarentena, -otra idea genial de este gobierno-? Claro que el ministro Garzón dice que los que se dedican al turismo en España no tienen ni idea, y él sí, un economista comunista, que parece que ha dicho  que no se lo montan bien, que tienen que buscar mayor valor añadido, que vengan turistas de mayor poder adquisitivo.

En los escaparates hay esquelas de defunción y carteles rojos de "se traspasa" más agresivos, pero también otro tipo de cartel más enternecedor que han pegado por fuera el ayuntamiento o  algunos establecimientos los comercios vecinos, exhortándoles a abrir para volver a crear el atractivo tejido comercial de la ciudad "echamos de menos a tu comercio y a ti". Claro, eso es una ciudad, la vecindad, quejarse de lo poco que se vende, (esta es de todos los comerciantes en todas las épocas, en el momento en que no están vendiendo ya se están quejando) tomarse un café, hablar de fútbol o de política. Pero no, había unos pocos como náufragos, como mendigos. Por cierto, no había mendigos clásicos, ni músicos callejeros.
Quise ayudar comprándome un bocadillo de jamón en una tienda de las pocas que permanecían abiertas. 3,95 euros no es lo que yo acostumbre a gastar en un bocadillo pero quería impedir que maldijeran haber abierto, eran mas de las 8 de la tarde y tenían un montón preparados en el escaparate.
El gobierno se ha descontado dos mil muertos, seguramente no quiere llegar a treinta mil, puede que sea verdad, puede que le dé moral a alguien. A mí me da la impresión de que los muertos suben o bajan según la conveniencia política, cuando van a pedir una prórroga aparece un repunte muy oportuno, ahora tres meses y once días después del estado de alarma se dan cuenta de que las cifras tenían algunas duplicaciones. Yo mando todos los días que ha habido cero muertos en Candelario. Nacidos en Candelario han muerto cinco personas en otros lugares durante toda la crisis; tres en la década de los 20, y dos en la de los 30. o sea de más de ochenta y noventa años. No sé si han muerto algunos o todos de esta enfermedad, porque la certificación que yo transcribo no contempla la causa del fallecimiento.

Contra la depresión individual o colectiva solo cabe actividad. Haciendo algo positivo, -si es valioso en dinero mejor- uno siente que "flota y avanza", así enseñé yo a nadar a algunas personas, para no ahogarse basta.

Pero, además, si no te dejan...

Libertad es libertad, quien no aprendió la lección en dos meses no la va a aprender en tres. Pero no podemos pagar todos por ellos.
 
PD me gustaría ahora poneros fotos ilustrativas, pero no tuve humor para sacar la cámara. En los funerales y entierros esto no se hace.

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