martes, 31 de diciembre de 2024

Y se hizo de noche en Rocamadour

 










quedaba un poco de luz para enfocar a estas coloridas plantas trepadoras
afortunadamente permanece un pasadizo abierto adonde entramos a hacer alguna panorámica. Tenía algo de miedo de quedar encerrado en la abadía, sobre todo porque teníamos pagada la habitación del hotel, que la aventura me gusta, y contarla más, ya sabéis.

Ya anochecido tendríamos que subir por esta calle central que nos llevaría iluminados hasta arriba y desde ahí no nos quedaba muy lejos nuestro hotel.


arriba del todo había una ermita artísticamente iluminada. En la mayor parte de los lugares de Francia somos los amos de la noche. No encontramos a nadie en nuestros paseos pero tampoco percibimos sensación de inseguridad, no deben de salir ni los malos. 
Os aclararé que soy Juan sin Miedo aparte de Juan el Afortunado, y lo traigo a colación también por la cantidad de paisajes de cuento que visitamos.
Pero el día que me den una lección la aprenderé.




lunes, 30 de diciembre de 2024

Rocamadour crespuscular y nocturna

 


Una puerta con matacana
vista de la carretera del otro lado del valle. Los franceses, tan estéticos, (y a veces pseudogóticos) decidieron en su día hacer arcos apuntados en los taludes que sujetan la carretera.




Un torreón para defender el puente, o más bien para cobrar el peaje por cruzarlo, entiendo yo.


Geología, el farallón propiamente dicho, que a mi juicio mejoraron los hombres con las construcciones que estamos viendo.
estampa caballeresca. Observad en primer término esos adornos de hierro en aproximada forma de clave de sol que sirven para sujetar las paredes del riesgo de que revienten hacia afuera, ya lo comenté en Saint Sever hace unos meses.





                             ¿Quién vivirá aquí?



Estábamos solos, pero temerosos de que nos "cerraran"




Rocamadour tiene muchos pisos y algunas puertas. Supongo que lo habrá sido pero es un escenario para múltiples fantasías.


domingo, 29 de diciembre de 2024

Rocamadour arriba.

 Nuestro estrés viajero y fotográfico imponía que subiéramos a fotografiar con lo que quedara de luz las torres de arriba y las panorámicas, con el recalcado conocimiento de que a las siete cerraban. La subida, ya lo he dicho, era textualmente un viacrucis, pero no podíamos detenernos a fotografiar todas las estaciones.

aquí Simón en Cirineo, a cambio de dinero ayuda a subir la cruz al calvario porque Cristo tras las tres caídas no podía ya con su alma. No sé si este pasaje, como otros muchos que conocemos del catecismo, está en la Biblia.
Aquí una gruta que está reforzada con columnas. A la derecha tenemos otra estación de Vía Crucis.


Llegamos a la parte de arriba, a mí me sobraba, por el sudor, el jersey. En este lugar había un torno para pasar a cambio de introducir dos euros. No había nadie dentro, y decidimos ahorrar dos euros y que yo me quedara afuera. Todas las fotos las hizo mi mujer.

Flores de lis en el cuidado jardín interior
Panorámica de la población y de la calle que, ya anochecida, tomaríamos para llegar al hotel. El camino del campo, que habíamos seguido a la ida, obviamente no tenía iluminación.

                                                                    Vértigo

Veo un cedro, en este patio de la abadía, hospedería, o lo que sea.

                                                        Panorámica hacia el otro lado.


                                Más vértigos, y el río que siendo Francia, no falta cerca de algún sitio.

Aunque el recorrido era seguro. Ahora veo también que había una brizna de azul en el cielo.
                                        Una teja nueva





Creo que lamento haberme ahorrado esos dos euros. Además estuve fantaseando en un cuento o relato "negro" en el que mi mujer desaparecía, porque se me hizo largo el tiempo hasta que volvió.


viernes, 27 de diciembre de 2024

Rocamadour

 Rocamadour es una abadía, también; como otras que hemos visto o veremos, sería un gran centro de peregrinaje. En torno a este hermoso farallón se construirían hospederías, habría herreros, panaderos, curtidores, molineros que vivirían de lo que consumieran los peregrinos e indirectamente de lo que aportaran las rentas de la abadía y de las limosnas de los peregrinos.

esto lo vemos en muchas iglesias de Francia, y en este formato suele ser del XIX o principios del XX. 


En 2024 viven del turismo selectivo. De los aparcamientos también, que están lejos para no estorbar la vista. Tienen ascensores de pago, necesarios para mucha gente que no tiene nuestras piernas. Hay hoteles y restaurantes, -mucha gente cenando-, tiendas de recuerdos y de ventas de productos "delicatessen" también, aunque ya estaban cerradas cuando nosotros pasamos por la población.

Y es que llegamos tarde. Cierran a las siete, aunque no del todo porque existe un pasadizo lateral, pero de seis a siete andábamos por ahí cuatro gatos con mucha prisa. Encontramos por ejemplo a un conductor de autobuses salmantino, que se dirigía a cenar y a dormir abajo, con el grupo de norteamericanos que paseaba por Francia. Sí: la mano de obra está tan cara en Francia, que los touroperadores contratan a autobuses con conductor que se vienen desde Salamanca para pasear turistas en los lugares más señalados del país. Al ser un público americano nos contó que su periplo incluía los cementerios de sus soldados en Normandía, algún castillo del Loira, y por supuesto, nuestro querido Mont Sant Michel.

También encontramos a una fotógrafa profesional tarraconense que estaba esperando para cenar y dormir en su hotel, aunque no iba a hacer fotos de esta abadía. Nos dijo que se encontraba de paso para ir a fotografiar parques de atracciones. No tenía cámaras allí, y manifestó que personalmente hace la mayor parte de las fotos con el teléfono, y que podría -por calidad- hacer muchas de ellas en su trabajo, pero que no parecería serio a los clientes. Es curioso que entre las quince o veinte personas que nos encontramos dos fueran españoles. Enseguida se nos oye hablar. También encontramos un grupito de coralistas franceses salía de la abadía porque habían estado ensayando. Envidio el amor por la música de allende los Pirineos. 

Pero no os entretengo más que estaréis deseando ver si Rocamadour era para tanto.

Aproximadamente a esta distancia estaba nuestro hotel, hay un camino descampado por arriba que se recorre en poco menos de media hora




la población se extiende por la ribera, estrechamente, utilizamos ese camino de vuelta 

Abajo había prados y molinos, así que ahí tenemos otro ingreso histórico de la abadía, que no me cansaba de fotografiar y ahora no sé de cuáles de estas fotos prescindir.

después de llegar abajo, y por poco tiempo pues estaba muy claramente señalado que se cerraba a las siete, teníamos que subir para ver lo que se viera desde arriba. Fue un calvario con sus doce estaciones. 
No es una figura literaria, se usa como vía crucis pero teníamos tanta prisa que no fotografiamos las estaciones.

De niño los reyes magos me trajeron un Exín Castillos, un juego de construcción en el que las piezas eran de este color hueso. Lo que sucedió es que había varios modelos y para construir el castillo que mostraban en el anuncio sería necesario que mis reyes hubieran comprado el grande y caro, (o un par de ellos) no el pequeño que a sus majestades les sirvió para cumplir y a mí para montar muy poca variedad de modestos castillos. Pienso ahora en lo que son capaces de engañar los anuncios de la tele en materia de juguetes. Cuántas decepciones se producían la mañana de Reyes. De la misma marca recuerdo que pedimos un Cinexin, pero los reyes se negaron a traerlo porque vieron su funcionamiento "mini" y no les pareció que mereciera la pena. Muchos años después encontré uno, le puse una pila y vi el timo que era.
Hermosos escenarios para películas de época
Había tres o cuatro franceses rezagados rezando, nosotros teníamos prisa por subir a las alturas. El farallón rocoso es parte de la pared.

Paisaje con una figura central muy conocida en esta pantalla, haciendo fotos que es lo nuestro.

tenemos mucha fe contrastada en la firmeza de la geología y en el poco riesgo sísmico. Pero mañana subiremos en esta página a las alturas, con prisa, que se nos hacía de noche, y además, nos cerraban.