jueves, 3 de abril de 2025

ME DA PENA EL HOMBRE MÁS RICO DEL MUNDO

He tenido un sueño esta noche. 

Mi mujer y yo viajábamos en nuestro coche (que era además descapotable) por Roma. Ya nos habían "sableado" en alguna compra, o en algún hotel o restaurante, y teníamos las facturas unidas por una grapa clip, pero era nuestro último día, y mi mujer me convenció para que pasáramos por el centro con el coche, yo también quería, estábamos embelesados, aunque ya conocemos Roma. Ella repetía con entusiasmo persuasivo, "¿ves cómo había que volver?". Paramos el coche en una plazuela donde no había ninguno más, con la idea de fotografiar una panorámica, a sabiendas de que estaba prohibido dejarlo ahí. Pero seguimos embelesados fotografiando, avanzando y descubriendo monumentos "monumentales" que desconocíamos, y mi mujer repitiéndome, "tenemos que volver otra vez más, esto es precioso". Nos entretuvimos además con una pareja, joven él muy alto y ella bastante bajita, que habíamos conocido antes y que estaban esperando como para hacernos de guías. Volvimos apresurados al coche. Estaba ahí todavía en la plazuela vacía, pero al entrar en él había, unida al grupo de facturas, una multa. 

"Venga vámonos, cuanto antes" la multa tenía escrita la cantidad de 15.900, y arranqué con la primera idea de que sería en liras. Pero me desperté, ya apesadillado, con la horrible impresión de que era en euros.

Ando haciendo la declaración de la renta y ayer pensaba que me faltaba un dato de intereses del banco, pero descubrí que me los han pagado en febrero de este año, de manera que queda toda la anualidad para el año que viene y he concluido que me convenía más que me hubieran abonado en el ejercicio del año pasado (pagadera en este año). Supongo que parte de mi sueño viene por aquí.


Todavía en la cama, con la luz apagada, me he terminado de despertar más racionalmente con la idea de Elon Munsk y sus coches Tesla. Supongo que pensando para consolarme y mitigar la impresión de la multa que "peor sería que hubiera cometido el error de comprarme un Tesla". Fijaos que también parte del sueño va de que dejamos el coche en una plaza solitaria. Nadie puede aparcar tranquilamente hoy un Tesla en Europa, y pienso más concretamente en Francia. La libertad de viajar con un coche propio (por lo que cayó el muro de Berlín) y parar donde nos dé la gana, se acabó con los Tesla. No sé si la imagen de Munsk en otras latitudes puede resultar menos grotesca, menos estúpida, pero para mí esos gestos estrambóticos y ese "delfinato" oportunista que ejerce revoloteando sobre Trump, lo hacen detestable, odioso; aunque yo no sea un vándalo.

Pienso en Francia y en lo alfombrada que está de viñedos: muchos plantados y cuidados pensando en el rendimiento se sus cepas para cincuenta o cien años, pienso en el poder y brutalidad de sus agricultores, que tenían patas arriba casi todas las señales de nombre de los pueblos, pienso en los "chalecos amarillos" en el vandalismo con el que se producen, incluso nada menos que contra el Arco de Triunfo". La cuestión es así (además en las carreteras francesas vimos muchos Tesla blancos) : esos compradores de Tesla han perdido la libertad de aparcar en ningún lugar que no esté vigilado, la libertad fundamental de la Europa Occidental.  Cualquier damnificado agricultor que tenga ahora que beberse ahora sus cepas porque en Estados Unidos no van a comprar más sus botellas de vino o de champán, también de los cultivadores de plantas aromáticas para los perfumes y cremas, y de todos los empresarios y trabajadores de los sectores afectados (ignoro si a los fríos suecos que trabajan en Ikea no les entrará una vena vandálica similar a la que atribuyo a los franceses) No creo que en estos días se venda un solo Tesla en el "resto del mundo". Yo no cambiaría un coche de esa marca por mi Dacia Sandero de 17 años, y si me viera obligado a hacerlo, nunca viajaría con él por Francia.

Después he seguido lucubrando que los dueños de los Tesla deberían tunear sus coches para que ya no parecieran un Tesla; aunque quizá no sea suficiente: deberían escribir en el coche una frase de disculpa, repudio del personaje y apoyo a los damnificados por los aranceles. Una penitencia pública, vergonzante, agresiva contra Munsk o Trump; por salvar la máquina, no más. 

Pero me he levantado deprisa hacia el ordenador para que no se me olvidaran los detalles del sueño, que se escurren como el agua en las manos. Os informo, para mejor interpretación de este artículo, que hace pocas semanas volví a ver la película "Recuerda" de Hichkook.

Mentiras

Atribuyen a Peter Pan que cada vez que un niño dice que no cree en las hadas mata a una.

Ciertamente no creo en las hadas, ni en los dioses tampoco. Creo que cada vez hay más incrédulos que así lo declaramos, por lo que las hadas, y los dioses, están extinguiéndose en un rincón, matados por sus negacionistas, al menos en occidente.

Hace años que escribí por aquí sobre el tremendo dispendio que suponen las cabalgatas de reyes magos en las que una pequeña ciudad de menos de quince mil habitantes se vuelca, cortando las calles, preparando carrozas y tirando caramelos, para que no más de cincuenta crédulos lo sean o refuercen su creencia. De ahí se pasa a la religión mayor. Cultivando crédulos. Cuando yo iba a ir a la mili tenía miedo a las novatadas, que siempre se iban a prohibir pero siempre estuvieron, y seguirán estando entre los profesionales. Las novatadas, como los reyes magos o las hadas, son una semilla de creyentes en dioses más serios, o en la jerarquía militar y la obediencia ciega.

La forma de sembrar dioses para mí es que en las despedidas te envían a dios: adiós;  "anda con Dios" decía mi abuela o el "hasta mañana si dios quiere que descansen y pasen buenas noches" que me obligaba a decir mi madre, cuando me despedía de sus padres.

Nadie crea hoy nuevas hadas, ni dioses, ni santos. Hitler y Mussolini eran católicos. Franco presidía bajo palio misas te deum. Putin aún se acompaña de un pope ortodoxo, y Trump se molesta en reconocer a un dios por encima de él. (estoy convencido de que ambos por conveniencia residual)

No sé si Xi Ying Ping ostenta alguna creencia, no parece vendérnosla a nosotros al menos: ese es el futuro. No criamos hadas.

Hay muchos suicidas que no lo serían si aún creyéramos en hadas o en cielos. Cuando seamos viejos, y más solos todavía, no habrá mentira que nos pare cuando aparezca la impotencia vital, la desesperanza. Siempre se ha dicho que los escandinavos y centroeuropeos se suicidan más, quizá sea también por esta razón.

Mi profesor de derecho canónico decía que a todos los gobiernos les interesa que la gente tenga el sostén de una religión. Necesitamos mentiras, o el opio del pueblo, para seguir viviendo hasta el final sin descarrilar.


Córdoba hermosa, que lo es.

 En el relato de mis viajes creo que procuro cuanto antes despejar lo malo, lo desagradable, como las molestias de ayer. Puedo después centrarme en lo bello e interesante, que es por lo que viajamos, y lo que más nos gusta compartir. Para salir con buen sabor de boca.

En Córdoba es fácil perderse, pero al hacerlo uno encuentra más.


     Gran pianista español que creo que murió de SIDA. Lo consulto y resulta que fue a los 50 años, (desde que tengo sesenta me parecen jóvenes los de cincuenta) y lo hizo en el hospital Gemelli de Roma, donde agonizan y mueren los papas.

Gonzalo Fernández de Córdoba, (aunque era natural de Montilla) el Gran Capitán.


Encima de una figura que anda al fondo hay un humilladero, con una figura para ser rezada.

El Cristo de los Faroles. Hay cirios, y vimos más gente orando devotamente. Al lado se ve la rejería de un convento de clausura.


                                        Palacio y naranjos amargos, que suelo recoger.
Alegría jardinera

Este convento barroco creo que es ahora la Diputación. Parece estar decorado con mármol de colores, pero es pintura que lo imita.


"No es que sea triste la verdad, lo que no tiene es remedio" Serrat.

Mañana escribiré sobre mentiras.

Es inevitable escribir hoy

 Sobre el anciano resentido que estremece desde ayer la economía mundial. He venido de la compra mirando que no hay ningún coche, ni furgoneta, ni camión por las calles que sea hecho en Estados Unidos de Norteamérica. Los Ford que andan por aquí se hacen en Europa, los Opel también, y los Chevrolet creo que se fabrican en Corea.

Pobrecitos los que tengan un Tesla, lo han pagado caro y ahora circulan con el miedo en el cuerpo. El arrogante personalismo alineado tan estrechamente con Trump de su dueño provoca sentimientos vandálicos.

La mayor parte de la cara maquinaria de las clínicas dentales se fabrica en Suiza. La ropa y el calzado en Asia. Europa nos vende mucho también.

Creo que sí: las lentejas se cultivan en Estados Unidos.

Está, por supuesto, el software, y las redes sociales, esta misma donde escribo, y el modo de vida: eso nos lo han vendido bien y no nos escaparemos fácilmente de ello, aunque no lo han conseguido con el beisbol, ni con el fútbol americano, ni con el hockey sobre hielo. Pero sí el deporte y su marca Nike, aunque probablemente manofacturada en Asia, el diseño es estadounidense.

Es curioso nos vendieron los cigarrillos en la boca de Bogart, y después nos vendieron el antitabaquismo y también se lo hemos comprado.

La verdad es que no tenemos donde vengarnos; yo no pienso cultivar lentejas en mi huerto. Ni tampoco dejaré de encender la calefacción cuando haga frío, aunque también importamos gas ruso, y sobre todo, argelino. 

Por otro lado vivo el Béjar, una ciudad antaño industrial, donde existen muchos restos de fábricas, otros locales reconvertidos, pero donde no volverá a renacer una industria textil. Todo obsoleto. Exportamos lana a China, de las pocas ovejas que quedan por aquí.

En China tienen las fábricas nuevas, los obreros dóciles, el ansia de competir. No será menos de una generación la necesaria para que esta ciudad textil volviera a ser lo que fue en producción, lo mismo ocurrirá en muchos lugares de Estados Unidos que antes fabricaban, pero hace falta mucho empeño voluntad y dinero. Puede que los americanos lo tengan y consigan el dinero con el pastón que paguen sus consumidores por los aranceles.

La economía funciona por la voluntad de la gente que libremente elige, los consumidores siempre han emigrado donde creían que más les convenía y los productores emigran donde la mano de obra es más barata y cualificada, es el sino de los tiempos multiplicado por mucho desde la globalización, en economía nos explicaban la teoría de las ventajas comparativas, y yo vengo de un pueblo donde la mayor parte de la proteína la criábamos en la pocilga. Pero no veo que eso vaya a volver a suceder los cerdos huelen y dan mucho trabajo, tendrían que ponerse los filetes a cien euros el kilo para que la gente volviera a lo de antes.

En los años 80 llegó la regonomía, la economía de Reagan, pero se apoyaba en una escuela económica los "Chicago Boys" y en Milton Friedmann, no sé de ningún economista que crea en el entorpecimiento del comercio y en los aranceles. Me da la impresión de que hay un viejo loco al volante, el mismo que mandó asaltar el parlamento de los Estados Unidos porque no quería reconocer su derrota. Probablemente no escuche a nadie como el piloto alemán que estrelló un avión en los Alpes. Creo que no se ha dado cuenta de que el mundo es mucho más grande de lo que ha calculado, si es que se ha molestado en calcular.

martes, 1 de abril de 2025

Córdoba, esta vez mojada.

 Fuimos, a sabiendas de que esta vez nos llovería, porque actuaba Ronlalá. Íbamos sin entrada así que lo primero que hicimos fue buscar el teatro, a continuación un alojamiento después de encontrar varios llenos, en el que nos dijeron honradamente la verdad, "que enfrente había un bar de Jazz y que ese viernes habría ruido". Pero como pintaba lluvia lo tomamos, puede que no se pudiera estar hablando en la calle. Además confiábamos en que en Córdoba siempre habíamos dormido bien.


El hotel está al lado del Ayuntamiento que yo identifico desde que lo vi como "de Julio Anguita" estuvo nuestro alojamiento.

Este era el bar que nos rondaba,  en fotografía del día siguiente, visto desde la terraza de la habitación del hotel.





Y llovió, al menos nosotros nos mojamos, antes y después del teatro.


Plaza de la Corredera, que también estaba a cuatro pasos del hotel.

Pero escampó, o no llovía lo suficiente, y a la puerta del bar que hemos visto ahí arriba del salía la gente a fumar y a hablar alto. Nos dieron la noche. A mi mujer menos porque se puso unos auriculares en el teléfono y pudo mitigar las estúpidas conversaciones. Yo procuraba no entenderlas y sobre todo, no hacerme mala sangre. Es peor hacerse mala sangre ante cualquier situación adversa.




Vimos bastantes carteles como éste. Nuestro viaje fue en febrero, par mí no era previsible que hubiera tanto jaleo. Hay que pensar que en verano tiene que haber todavía más gente y más trasnoche: entonces será horrible. Supongo que solo se mitigará poniendo el aire acondicionado de la habitación "a todo ruido" para que el murmullo continuo tape las conversaciones. Otras veces en Córdoba habíamos dormido en el interior de casas con patio: es la mejor opción, además hay muchas y no son caras. 
Hasta ese día nunca tuvimos este problema. Compadezco a quien se haya comprado una vivienda en un sitio de éstos. Los españoles hablamos muy alto, y si bebemos todavía peor. El derecho al descanso nocturno no está en nuestra constitución escrita, ni en las leyes no escritas que conforman nuestra manera de ser, aunque debiera.


 



lunes, 31 de marzo de 2025

Markéting telefónico

 Una amiga me comunicó por el correo de Facebook y me invitó a comentar más por teléfono. Escribió su nuevo número, por si no lo tenía.

-De acuerdo. Ahora mismo te llamo.

-Sí, llámame pronto, porque como se acerque la hora de comer ya no cojo ningún teléfono que sea anónimo. Esos pesados...


El marketing telefónico está acabando con la función de comunicación de esos aparatos. El siglo pasado cuando sonaba el timbre de un teléfono en una casa todo el mundo iba corriendo a descolgarlo, ¿de parte de quién? y apremiaban al destinatario:

-Date prisa, que es conferencia.

A veces te llamaban desde una cabina, se acababan los cinco duros y se cortaba. Era otra manera de comunicarse más angustiosa. Hoy no hay quien corte una conversación por dinero.


Aunque el gobierno de España hace poco más de un año dijo que había aprobado una normativa que iba a acabar con estas molestias comerciales y los primeros días pareció que amainaba y quizá iba a cesar, pero actualmente redobla, es una locura. Tanta que yo corto, mucha gente corta; y a veces, cuando no cortas, dentro de los treinta segundos siguientes te arrepientes de haber hecho caso. Después de pulsar el rechazo con violencia te dices:

-La última vez que lo cojo de esta manera.


De manera que si ahora llamas a alguien que sospechas que no te tiene en su lista de contactos y te descuelga, te identificas inmediatamente suplicando que no te cuelgue. Luego le dices que te meta en su nómina de contactos, por si haces un día otra llamada.

Es lo que pasa con las nuevas tecnologías, con las tarifas planas, y los etcéteras: que han cambiado nuestra manera de vivir. Últimamente nunca abro al telefonillo a nadie más que al cartero o al que viene a leer el contador del agua de la Comunidad. En cuanto me empiezan con un rollo de venimos a ofrecer a los vecinos... corto secamente diciendo:

-¡A mí no! ¡Yo no le abro!

Juro que yo antes no era así.

  

sábado, 29 de marzo de 2025

Peñaroya minera (Córdoba)

Lugares mineros que de niños nos hacían aprender: Almadén( Ciudad Real) Linares y la Carolina en Jaén Zinc en Reocín (Santander) Riotinto, Peñarroya...

En Peñarroya extraían carbón y por no moverlo lo quemaban aquí para fundir metales, a lo mejor el plomo y la plata de Azuaga
No pasó ningún tren por aquí el tiempo que estuvimos. Los raíles no tienen señal de rozamiento reciente

y tampoco la estación ni los andenes.
Las ruinas posindustriales son feas, de una estética violenta, que pueden servir de realce para una pose de modelos adolescentes, pero por contraste. A mi hija le gustaba colarse en las de Béjar para hacer fotos a sus amigas.

Unas ovejas comen hierba de óxido férrico, o ferroso. Hace 45 años que elegí letras y dejé atrás la química del bachillerato, pero sé ver que hay mucho óxido por aquí.


Viejos modelos de coches, y neumáticos que un día arderán y no será por azar, sino porque dejen de estorbar y afear.