En las películas de la segunda guerra mundial suelen aparecer los alemanes con una severa, exquisita y rutilante uniformidad. Luego caen como moscas nada más salga un americano con una metralleta. No son humanos, son como los soldados imperiales de la guerra de las galaxias aunque con el casco de Dark Vader. Ahora me doy cuenta de que está inspirado en aquellos. No en los soldados reales sino en su interpretación jolivudiense.
Pero los alemanes son un pueblo muy culto: el que ha producido los mejores músicos de la historia, y si les agregamos a los austriacos tienen la mitad de la mejor música que se haya escrito, (tirando por lo bajo).
Cuando era bibliotecario durante mi bachillerato tenía detrás de mí el libro "Opiniones de un Payaso" de Henirich Böll y alguien me dijo que era bueno. No tuve tiempo de leerlo, y tampoco sé muy bien qué hacía allí, pues en el BUP no dábamos literatura universal, solo española. Más tarde lo compré y lo he leído, y creo que me gustó, además lo hice con la cara de un amigo muy descolocado que tenía por entonces.
Hace mucho; después dejé de leer la Montaña Mágica porque me parece muy inferior a Los Buddembrock, de Thomas Mann. También he leído cosas de Günter Grass, que me han decepcionado. Y otros libros alemanes de Anagrama que no me han interesado nada.
Encontré este libro en el REMAR de Ávila. Ya había cogido esa mañana demasiados, y me dije, "pero si no lo vas a leer". Tengo demasiados libros que no voy a leer así que lo dejé, pero después en casa me dije, y total ¿por un euro?... si todavía tengo sitio.
Al mes siguiente volví y aunque tardé en encontrarlo me felicité porque nadie se lo hubiera llevado. Ahora me felicito mucho más. A lo tonto lo abrí y me gustó el primer cuento. Y me gustaron todos los demás. Están llenos de sensibilidad y de guerra vivida por un soldado, de penurias y barro, de miedo y de tragedias, de recuerdos de la guerra y de la paz dentro de la guerra. Historias muy humanas y no de robots. Los alemanes de a pie fueron obligados, y engañados a la segunda guerra mundial. Allí tragando sangre, hambre y polvo, y frío y metralla y hielo; con mucho miedo se perdieron millones de vidas todas muy valiosas. En el siglo XX ni en el XXI los alemanes no han conseguido reeditar a Mendelssohn ni a Brahms, ni a Haendel; ni a Bach ni a Beethoven que son absolutamente irrepetibles, Ni a Schumann ni a Bruckner ni a Wagner, ni a Buxtehude ni a Weiss; seguro que los que hubieran podido serlo murieron en esa estúpida carnicería suicida. Y la humanidad debe lamentarlo como lamenta a todos los demás muertos.
Os invito otra vez al cementerio alemán que tanto me impresionó en 2019
https://guerracivilenlas5villasdeavila.blogspot.com/2019/09/francia-la-segunda-guerra-mundial.html
y a leer este libro, claro.
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