lunes, 18 de junio de 2018

La espantá.

Joaquín Sabina es un taurino, y las espantás más famosas son las de Curro Romero, un torero sevillano de algunas buenas tardes y otras muchas peores. Un torero tiene que torear al toro que le echen y terminar la faena matándolo, por eso se habla de tener "vergüenza torera"  como equivalente de  "hacer de tripas, corazón"; y sucede cuando alguien tiene que acabar una cosa con fatiga o descompuesto, pero lo completa. Dicen que Curro Romero a veces veía un toro difícil de torear y no hacía faena y lo mataba enseguida o directamente se quitaba de enmedio, marchándose,y le dejaba a un compañero el morlaco.

Yo quiero a Sabina; son demasiadas complicidades íntimas las qué el emitió con su arte y yo las recibí como propias, es un monólogo, que por el arte de su arte, pareciera diálogo: uno se siente íntimo. Cuando veo las masas de gente que le van a ver y gastan generosamente su dinero, me digo: pensarán que en sus canciones les habla as ellos, pero me habla a mí. Todos pensamos eso de nuestro falso amigo, pero, por esa amistad, le perdonamos todo. (Creo)
Yo no me gasté mi dinero en el concierto inconcluso de Madrid del pasado sábado. No sé si me sentiría estafado: y es que la gente no va, fundamentalmente, a gozar; se goza más escuchándole en un equipo de música; va a presenciar un acontecimiento, a comulgar con otros; quizá va a verle fallecer en el escenario, como a un torero. La gente va para contarlo, y lo va a contar más el madrileño con el interruptus, que el salmantino, donde pasó nada más que lo que tenía que pasar.
Así que, a lo mejor, habrían de estar más satisfechos, porque van a sacar más rendimiento contándolo.

Supongo que hay un montón de comparaciones que Sabina podría utilizar para una canción, casi todas con el acto sexual, el gatillazo, el coitus interruptus, el venirse abajo. En cualquier caso, es lamentable, y quien más lo lamentará será él, es una resaca del "tierra trágame". Como les pasa a los porteros de fútbol, hasta el siguiente partido en que puedan lucirse.

Sabina debe dejar estas fiestas Muchos viven de que este coleando, ya lo dije en mi artículo anterior, pero es mejor que continúe solo vivito, componiendo, escribiendo, retirado del mundanal ruidom, de los compromisos y de las fatigas. Espero que se dé cuenta definitivamente, porque vivir en la espantá, no creo que le guste: él es de José Tomás, y no de Curro Romero.

lunes, 11 de junio de 2018

LA DESMESURA IDÓLATRA (Aledaños de un concierto de Joaquín Sabina)



Sabina es tremendo poeta; hay cientos de versos que lo atestiguan. Pero se manifiesta  a través de canciones que,  por su gracia, han conseguido llegar a tantos ,y de todos los niveles culturales, que es un ídolo de masas. (El día 7 de junio, en Salamanca  había hasta no pocos portugueses -que yo los oí-, a ver su actuación;  y, aunque la provincia de Salamanca limita con Portugal, no son menos de 150 km de carretera).

Joaquín Sabina, a pesar de que es roquero y se acompaña de un potente equipo musical, artísticamente tiene una  dimensión comunicativa que debería ser la de un teatro con aforo de cuatrocientas personas. Pero existe la ley de la oferta y la demanda y los promotores de conciertos  no yerran en el cálculo de que atrae a mucha gente que está dispuesta a pagar, por ejemplo, cien euros por verle a una cantidad de metros, otros ochenta y tantos un poco más atrás, y mi familia por 77 euros, en un lugar intermedio. Lo más barato eran gradas por cuarenta y nueve euros, que ven solo su figurín y lo que les pongan en la pantalla.





El argumento económico es claro: un pabellón deportivo de 5.000 localidades, pongamos que, de media, a 80 euros nos da 400.000 euros; no es tan fácil encontrar en una ciudad 400 personas que puedan pagar 1.000 euros para verle como dios manda. Aquí como casi en todos los sitios, al final hubo lleno. Pero parece que 400.000 euros de taquilla no es bastante, porque también había mercaderes en el templo:  venta de productos de la gira: bombines, camisetas,  discos, en un tenderete que trabajaban a la entrada más de cuatro personas y dentro del concierto había otros vendedores ambulantes de bebida, puestos de trabajo para un día de los que hay que apartar sueldo y seguro social, y el promotor, e indirectamente el cantante, han de sacar otro pellizco.


Pero, por otro lado, también la idolatría comporta gastos. Había dos autobuses y varios coches de organización: músicos, montaje de escenario, técnicos de sonido, luces... y más cosas que yo no sepa. También entradas y seguridad, un equipo de hombres fornidos que tuvieron que echar  exhibiendo musculatura a energúmenos que molestaban, (ya he dicho que gusta también a gente maleducada) precisamente cerca de donde se sentaron mis chicas.
La familia Mayo García, cuya hija se sabe todas las canciones, decidimos comprar dos entradas, que 241 euros es bastante más que 158, un tercio justo, y yo me quedé fuera, porque era un barrio, porque llovía, porque a mi mujer le gusta tanto como a mí,  y porque soy un caballero (ahorrador).

Pero como no soy tonto ni me da vergüenza andar por la noche alrededor de un pabellón deportivo, aunque tenga que sacar el paraguas de vez en cuando, me acerqué a verlo y gorronear el sonido.
Por ahí andaban los de seguridad bromeando de fútbol y cosas así. Algunos eran y, no lo saben, personajes de bares sabinianos. Hablé algo con ellos, pero no soltaban prenda del maestro, alguno tarareaba las canciones, pero no con especial dedicación. Me vacilaron con que no quisiera gastarme 77 euros más en lugar de estar allí con ellos; uno dijo que el señor tenía 77 años así que bien los valía, yo le dije que no era tan viejo y les hice el chiste del número 69, que son los que tiene el de Úbeda.  No sabían ni la edad, ni el chiste, que también cuenta Sabina. Son profesionales de este gremio y les da lo mismo un Sabina que un Bisbal.

Había un jefe de seguridad, un señor mayor con su acreditación sobre la barriga que así lo definía, con un purito apagado en los labios, que deambulaba. Por cierto, estos fornidos que hablaron conmigo, no han ido con la gira ni a París, ni a Londres, ni tampoco a América, (se bromeaban de ello).
 Yo estaba en la puerta que barruntaba que tenía que ser de salida. había una chica allí esperando desde antes que yo llegara, como yo, para ver muy de cerca al ídolo sin gastarse cien euros. Por ahí andaban los fornidos. Se acercaba el final del concierto, entonces vinieron tres mujeres apresuradas con una foto de Sabina joven, preguntando si iba a salir el ídolo por allí. Habían despreciado los bises a que tenían derecho,  porque el público dentro quería más y todavía gritaba:
 “¡Sabina...!, ¡así no se termina!”
Los matones decían que el cantante no iba a venir por aquí, que había otra salida, para vacilar y para que no empezara a arremolinarse más gente allí, que les complicara el trabajo. Menudeaban las llamadas por walki-talki: ya venía, yo sentía esa emoción. Los fornidos se apretaban,  de pronto un segurata con uniforme gritó: “a ver, apártenseme de aquí”, como barriéndonos con los brazos. Lo consiguió: eramos cuatro gatos y gatas dóciles.
Y le vi llegar escoltado en penumbra, frágil, con su sombrero blanco, rodeado en una gruesa bufanda, y solo se me ocurrió decirle “vas tan embutido que pareces Maikel Jackson”, y se descubrió y nos hizo un gesto de aprobación con el pulgar. Nada más. No sé lo que gritaban las mujeres, pero a ellas no les hizo ningún caso. Fueron cuatro o cinco segundos y tampoco me salió el flash de la cámara para estas fotos históricas. No sé por qué me lo recuerdo todo parecido a las imágenes del asesinato de Lee Harvey Oswald: le montaron  en una furgoneta Mercedes con los cristales tintados y se acabó lo que se daba gratis para insolventes.
Los seguratas cruzaron otros mensajes de walqui-talki. La operación salida había concluido. Yo había conseguido, conteniendo la respiración,  ver de cerca al mito. Mientras tanto comenzaba a brotar la gente por otra puertas grandes  no sospechando que la furgoneta con el Sabina se iba o se había ido ya; sospecho que esta vez no a un hotel, dulce hotel, sino a su dulce, que ya no triste, hogar de Tirso de Molina, que está a dos horas de Salamanca.








Me lo habían dicho gente que le vio en Bilbao y en Miami: está muy malito. Si hubiera pegado un soplido o simplemente respirado un poco fuerte, lo habría caído al suelo.

Dios nos conserve su genio creador lejos de estos trotes, porque le queda bien poca cuerda para  fiestas.


martes, 5 de junio de 2018

Ofrezco mi voto al PP

Prometo por mi honor que nunca hasta hoy he votado ni he pensado votar al PP. Si revisan los vídeos que nos tomaban en 2003 desde las sedes del PP  en Cáceres o de Ávila en las manifestaciones de "No a la guerra" me verán como uno de los que más y mejor gritaba.
No me gusta su estilo, y no me gusta la mayoría de la gente que conozco que los vota.

Pero, por justicia, haría una excepción. Que "devolvieran" a todos los españoles los dineros de más que ellos mismos asignaron en los Presupuestos Generales del Estado a las provincias vascas, a cambio del apoyo que al final, después de ser aprobados en el congreso, les ha retirado el PNV. (Partido Nacionalista Vasco)

Yo no he votado al Senado en las últimas convocatorias, y he defendido en esta página que desaparezca y lo sigo defendiendo, pero ahora tiene la institución la oportunidad de servir para algo: con la mayoría absoluta que tiene allí el PP allí puede rectificar ese "regalo" y aplicar esos 560 millones de euros a otra cosa, o a la reducción del déficit, que es lo que yo preferiría.

Si deshacen algo que no debieron hacer, no solo serán más equitativos y anularan el primitivo chantaje, ganarán un voto que nunca hubieran tenido; lo juro.

viernes, 1 de junio de 2018

Hoy triunfó la primera moción de censura para un gobierno de España

Veremos lo que trae de bueno o de malo este triunfo (que más bien es una derrota). No tiene pinta de ser algo estable ni que pueda construir nada positivo. Puede que deroguen la "ley mordaza" que era una ley mala, abusiva. No sé si derogarán la reforma laboral, es más difícil eso, aunque también sea abusiva; pero, con todos los desaguisados económicos que sospecho se van a producir, si, además aumenta el paro, será difícilmente digerible para el nuevo presidente.

Me gusta que se carguen al irresponsable Ministro de Justicia, a quien, siguiendo la ola populista, se le ocurrió criticar a un juez (él que debía velar más que nadie por la independencia del poder judicial).

También me gusta que la corrupción tenga castigo, y no solo en cabezas de turco. Hubo corrupción  y fue generalizada: una lección para los futuros políticos es que esto no se puede descuidar y que un presidente del gobierno puede ser echado por tener responsabilidades. Al final Rajoy queda mal porque la salida marca y esta salida es por la sentencia en la que son condenados a cárcel muchos miembros de su partido y él figura personalmente también, como beneficiario.

Rajoy podía haber salido bien parado de su vida política si hubiera dimitido hace un par de meses. Al final ganó tres elecciones y en la tercera se estaba recuperando. También paró de alguna forma el desafío independentista en Cataluña, pero aún quería seguir. El entrenador del Real Madrid, Zidane ha sido mucho más inteligente ayer, salir por la puerta grande, cuando a los entrenadores los suelen echar a patadas.

Ahora se abrirá la sucesión en el partido de Rajoy y los nuevos dirigentes, que habrán de estar limpios de aquélla corrupción,  marcarán una distancia con la "Gurtel"  y con Rajoy también. Otro expresidente cabreado que hará declaraciones estúpidas.

Es improbable que el PSOE, Podemos, y los nacionalistas pacten unos presupuestos coherentes, así que la próxima ley de presupuestos será el fin de este gobierno que, por cierto, se ha comprometido, para obtener el apoyo del Partido Nacionalista Vasco, a respetar el regalo que les había hecho Rajoy para comprarles. Este nuevo gobierno tiene poco margen, pero su presidente Pedro Sánchez ya ha pasado a la historia.
Es el presidente más atractivo físicamente de los que hemos tenido. Ojalá tenga más virtudes y nos aprovechen; pero en principio los problemas principales de España que son la economía y el desafío catalán tienen peor cara que tenían. Ojalá me equivoque en esto.