Me enamoré de Soria, de la provincia soriana la primera vez que la vi. Y fue aproximadamente en este lugar.
En el año 91 me tocó la suerte de trabajar en Ayllón, el último pueblo segoviano del noreste, lindero además, con la provincia de Soria. Conduciendo mi primer Renault 18 la primavera siguiente una tarde atravesé la linea provincial que saldrá en la última foto de hoy y me encontré estos campos. No sé qué tienen pero aún me transmiten un estremecimiento que no hacen otros, que los hay muy bonitos en muchos lugares. Me gustan todos, pero éstos son como más como primer amor.
Nunca los fotografié, entonces las fotos costaban dinero, y eran tan sin objeto, que no...; incluso ahora puede que no se entienda, y yo tampoco quiero esforzarme en buscar palabras; creo que no me saldrían.
ralos girasoles, nacidos en pedregales, criando malvas
la última vez que vi tierra soriana. Ahora iremos otra vez a Ayllón, que al comienzo de este viaje no hubo tiempo.
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