domingo, 23 de marzo de 2025

Después de Coillure y Soria me viene Machado

 lo nuestro es pasar, pasar haciendo caminos, caminos sobre la mar

No es posible hacer caminos sobre la mar. Sí, se dragan puertos; sí, se hacen cartas marinas que indican la profundidad del lecho para que los barcos de gran calado no encallen. Pero sobre la mar no pueden hacerse caminos, como mucho se pueden poner boyas, pero eso no son caminos, tan solo son señales.

No hay camino, lo nuestro es pasar. La ley de la vida es la muerte; el no ser, el acabose. Somos una chispa, una pila en una linterna; pero solo una única pila, otra pila podrá lanzar parecida luz pero será otra vida, otra vida finita.

La ley más poderosa y más clara es la muerte, no hay otra; lo peor que que también vamos muriendo en vida, mermando en facultades, incluso en la facultad de ilusionarnos, que era una manera de estirar la vida. Envejecer es desengañarse de la ilusión, la comprobación de que ha muerto considerablemente en nuestra vida, y el barrunto que ahí vamos.

No conozco a muchos que me leen, no sé si alguien me leerá en un futuro, no sé si la empresa que me permite escribir aquí seguirá toda la vida de dios. Seguro que no. Además sois y seréis mortales, sometidos a la ley de la muerte. Yo pasé por aquí como un sueño, llegué a creerme que mi vida sería futuro, aunque desde chico supiera de la muerte lejana. 

Sí, no es operativo estar pensando toda la vida en la muerte, porque la vida es pensar en la vida, como hacen los animales. Pero a veces a mí me pica y me rasco reflexionando.

Muero al reflexionar sobre la muerte, esa pesada vieja que se agranda en el horizonte. Me gusta cruzar horizontes con alegría, pero lo que hago, sin darme tanta cuenta, es dejar otros horizontes atrás. No tenemos la capacidad de mirar hacia atrás girando un ojo como hacen los camaleones. Tenemos que darnos la vuelta: falta mucha gente que hizo caminos en la mar y parte de nuestra vida se quedó en ellos que fueron testigos. Ahora no hay quien de testimonio de muchas cosas que fuimos. Pero la vida es mirar hacia adelante, no convertirse en estatua de sal. Mirar adelante sin sabiduría, tan solo con esperanza, que es una forma poética de sobrevivir, aunque sea con inconsciencia. 

El viaje no acaba en Coillure. Siempre quedará Soria.

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