miércoles, 18 de julio de 2018

La movilización

Leo esta noticia en El País de hoy
 https://elpais.com/politica/2018/07/17/actualidad/1531828590_475154.html?rel=lom

y es sorprendente. Supongo que en estos momentos del año iremos 30- 1 ó 30-2 en el anual partido hombres, mujeres. Claro que ésta es más noticia y por eso se recogen las declaraciones de la (presunta) asesina que parecen apuntar a que fue por celos. No sería lo mismo solicitar o recoger las declaraciones de los varones que matan a una mujer;  imaginemos la gran probabilidad de que unos cuantos de esos casos son porque el asesino se entera de que la mujer le puso cuernos. No los lo dicen porque parecería entonces que esta información parecería una justificación, siendo un crimen injustificable, como todos los demás. Las feministas dirían caso de que se publicaran las declaraciones del asesino machista, que "además de matarla la injurian, con lo que la matan doblemente".  Estas declaraciones seguramente se recogerían por los medios y además, se promovería un boicot a los anunciantes del periódico machista que osó reproducir las declaraciones del asesino.

No sé qué dirán en la radio; en la emisora que yo escucho siempre recuerdan que existe el 016 teléfono gratuito contra el maltrato, puede que lo hagan hoy también, aunque suene forzado, diferente.

Lo que no creo es que salga la gente a la calle a guardar un minuto de silencio en los mismos lugares donde salen cuando las asesinadas son mujeres. Ni que se produzcan declaraciones de los partidos políticos pidiendo más seguridad o más contundencia en el castigo.

A mí me pasa que soy varón, español, no inmigrante, no homosexual, de raza blanca. Un opresor nato: con mi sexo dominante , mi lengua dominante, mi nacimiento cómodo, mi mayoritaria orientación sexual y mi raza dominante, (solo me falta ser del Real Madrid)  no tengo derecho a quejarme si me matan o agreden, si me excluyen o discriminan.
Y esto no es justo, ni tampoco lo es el refrán quien no llora, no mama, solo constata una realidad.

martes, 17 de julio de 2018

No es no.

Y sí es sí. Esto es de Perogrullo, pero en el sexo no vale. Yo he comprado una casa, una huerta. varios coches..., y recuerdo que todo se dijo expresamente; además se escribió, y en los inmuebles, se hizo la correspondiente escritura pública ante notario. Hace tiempo los hoteles españoles exigían el libro de familia para dar habitación a una pareja. Todo cambia.

En mi limitada vida sexual todos los contratos fueron gestuales, lo recuerdo perfectamente. Es más, hubo propuestas anteriores que me hicieron que yo no supe, ni me atreví a interpretar: porque me daba vergüenza solicitar afirmaciones verbales, me perdí esas fiestas.

Como resaca de la sentencia de la Manada se propone por el gobierno socialista un dislate: el derecho pretende entrar el las reglas no escritas del amor y del deseo; aunque  pienso yo que de todas maneras siempre será necesaria una prueba, y me pregunto si ahora los chicos deberán grabar con la cámara del teléfono móvil la aceptación expresa que diga: "sí, me dejo follar" o más compartido "de acuerdo: hagamos el amor".


Pero seguramente mi abuelo, que cuando quería comer conejo lo cazaba, lo sollaba y lo mandaba guisar a mi abuela, no podía sospechar que yo solo lo coma criado en una granja con pienso compuesto, acompañado de veterinarios, sellos de caducidad muerte digna y envuelto en plástico. Y ya lo consideramos tan natural. No sé que pensaría mi abuelo de la actual forma de comer conejo
¿y por qué dije conejo?

*Creo que España en fenicio quiere decir "tierra de conejos"

lunes, 16 de julio de 2018

El oro es un valor seguro.

Yo no lo he sabido bien hasta hace pocos años y todo esto es gracias a mi sorprendente hija.
Era más normal que tuviera que agradecerle -como le agradezco- también haber entrado en el disfrute de los mundos del cine de animación, donde supongo que seguirán estando los mejores artistas contemporáneos, aunque al hacérseme grande (va a cumplir 18) ya no seguimos esos títulos, lo cual es una lástima.

Lo más sorprendente es que una chica de 17 años, que va a hacer la carrera de matemáticas, considere uno de los genios más importantes de la humanidad a Calderón de la Barca y que esté dispuesta a dejarse llevar y a llevarnos cientos de kilómetros  para ver cualquier montaje profesional de una obra de este clérigo del siglo de oro.
Calderón, aunque repita sus temas, nunca decepciona, ni por la música de su poesía, ni por la hondura de su contenido. Además, todos los actores hispanos lo saben: podrán ganar muchos goyas, interpretar a Sakespeare, a Tenessie Williams a Strindberg, o a Ibsen, pero declamar en verso a estos grandes vates de nuestra literatura, da la medida mejor, aunque sea un personaje moral o un ser mitológico, y sean totalmente anacrónicos, que es parecido que maravillosamente atemporales. Son obras doradas y el oro siempre tiene su valor y su brillo inmarcesible.

El sábado vimos la representación de Eco y Narciso: una tragedia edificante y aleccionadora, con rasgos de comedia, interpretada magistralmente por la compañía Miseria y Hambre producciones, con un montaje precioso, ingenioso y eficaz, y unas actores que demostraron merecer ser llamados para poner en pie esta obra maestra.
 No sé si vivirán de este oficio, un poco indice de ello puede ser el título de la compañía productora, yo creo que interpretar clásicos se hace por amor al arte, porque, aunque el público nunca falla, son muchas bocas las que vemos sobre el escenario y las otras técnicas y directores, que sabemos que necesitan ser complemento, así que si viven será un buen milagro.

Gocé, y me harté a aplaudir, como siempre. Doy gracias por tener esta hija tan rara, y porque los que se meten en la aventura de poner de pie estas obras cumbres de nuestro Siglo de Oro, sigan haciéndolo con tanto amor al arte, porque no hay cosa más digna, ni mas justa, ni que más me haga sentir orgulloso de la cultura española que el teatro de esa época.
Y el que no me crea que haga la prueba.

martes, 10 de julio de 2018

El arte de la conformidad

Ya sé que así no progresa mucho el mundo, pero yo lo considero una virtud. Se trata, más o menos, de intentar ser feliz con lo que se tiene y organizarse la vida, mirándolo con buenos ojos.
Seguramente  con esta feliz circunspección no se hubiera descubierto América, pero tampoco liado ninguna de las incontables guerras que han asolado a la humanidad que, si bien han dado mucho que ganar a los que las ganaron, también dieron mucho que perder a los mismos. Por otro lado, a los que las perdieron les hicieron perder todo; pero  nunca sabremos la magnitud de lo que nos hurtaron a la humanidad, pues millones de muertos y sus descendientes nos habrían podido proporcionar mucho arte y mucha ciencia. El músico Enrique Granados murió al ser torpedeado su barco, Antonio José y Lorca fueron fusilados en la flor de la vida, (por solo citar ejemplos que se me han venido inmediatamente a la cabeza)

Sí, con la guerra se inventó el radar, y los motores a reacción, y yo que sé cuántas cosas más, pero puede que sin guerras se hubieran inventado éstas y otras muchas que nunca pudieron crear ni inventar los muertos, ni mucho menos sus hipotéticos descendientes que no llegaron a ser.

Me he ido un poco lejos. En España tenemos problemas con una parte de los catalanes, quienes creen que si fueran independientes serían más ricos (alguien se lo hizo creer; aunque de pronto se han empobrecido algo) y lo más cierto es que nunca hasta ahora habían sido tan ricos, ni tuvieron más posibilidades de ser felices. Ahora lo son menos, estoy seguro.

También le ha pasado lo mismo a los ingleses, que hoy mismo tienen montado un nuevo kilombo interno a cuenta del Brexit. Creían que iban a ser más dichosos, cuando parece que no lo están siendo. De los ingleses podríamos pensar en su aislacionismo y en su independencia psicológica de los continentales, pero no es así; nos necesitan para "dar la nota", no se pueden estar quietecitos: en los pasados días armaron enorme tumulto en Benidorm, para celebrar la clasificación de su selección de fútbol. Ese infantilismo de querer llamar la atención ante los demás es para mirárselo.

Y aquí está la conclusión de mi artículo de hoy: Europa con los Brexit, o la pretendida independencia de Cataluña, (algo pasa en Polonia también) merma, se reduce, pierde... Seguramente nos creemos que porque las cuatro selecciones que disputarán el mundial son europeas, seguimos siendo el centro del mundo, y que seguiremos como los hooligans ingleses, comiéndonos el mundo. No es así.
El siglo XXI es ya, de Asia. Ellos van a ser los que inventen, abran mercados y corten el bacalao. El mundo tendrá que bailar al son que ellos toquen y a los demás solo nos corresponderá pedir que pongan de vez en cuando nuestra música -eso si estamos unidos y nos conformamos pacífica y cooperativamente-.
Supongo que la actualísima crisis del Brexit tiene que ver con esto: alguien lo ve, y otros no lo quieren ver. Con la también reciente guerra comercial entre Estado Unidos y China se va a marcar un cambio de tendencia: antes se abrían mercados y se tumbaban aranceles, ahora vamos -si nadie lo remedia- a lo contrario. A los que hemos dejado de ser el centro del mundo nos valdrá luchar por que permanezcan sólidas las pequeñas integraciones de algo tan conveniente como el comercio.
 Creo que Gran Bretaña le va a pillar la historia con el paso cambiado. El aeropuerto más importante de Europa no va a seguir siendo el de un país fuera de Europa, la famosa City londinense  se va a quedar un poco grande para el mercado local. Bancos, seguros, fábricas...
Y todo parte del inconformismo, alguien que promete algo parecido al paraíso nacionalista, y se llega a algo peor, si se les hace caso.
Mientras tanto yo me hago viejo y me concentro en esta huerta que me proporciona por varios meses la mitad de lo que comemos en mi familia; además, me sobran bastantes productos para regalar o vender. ¿no es para conformarse?

lunes, 9 de julio de 2018

Asumir la f(r)actura

Hoy se reúnen Pedro Sánchez y Quim Torra. Presidente del gobierno y de la "Generalitat" de Cataluña respectivamente. Ninguno de los dos estaría allí de no ser por el llamado "procés", así que deben estar contentos por concitar mi atención (que es poca, ya que huyo de que esos temas ocupen mi cabeza) y la de otros, que estarán mucho más concernidos.

El problema es que en este tema nadie va a convencer a nadie, o muy pocos a muy pocos, de un lado y de otro. Con cual nada va a cambiar. Habrá en España una mayoría aplastante que no admitimos que nos pidan sacarnos el pasaporte para entrar en Cataluña. Y en Cataluña la misma mitad de la población que considera lo español como algo que no va con ellos, a pesar de tener la otra mitad de los vecinos que sí se sienten españoles y no quieren que esto cambie. Y que se han despertado, haciéndose notar, para desconcierto de los otros, que creían que la calle era suya.

La cosa se llama convivir con el problema. Hay muchas estrategias: la principal es evitar cabrearse cuando un vecino celebra un gol de la selección española, habla español en el ascensor o tararea una canción de Alejandro Sanz. Lo mismo tiene que pasar pasar al revés.
Vivirlo con la mayor comodidad posible, como todo en la vida. Es el secreto de la vida, saberlo llevar y dentro de lo que cabe, encontrar la mejor cara.

Se llama conformismo, y es algo que revienta a los revolucionarios, a los integristas, a los nacionalistas de cualquier nación. Pero debemos vivir en un mundo de mansos que se entiendan o el menos, se toleren; ir procurando cambiar las normas o educar a la gente para que cambie.
Todo cuesta, la división cuesta, y el cambio también cuesta. Y todo tardará generaciones en cambiar, o en seguir igual.
Y habrá que pagar facturas, porque ninguna cosa que pasa es gratis.

viernes, 6 de julio de 2018

Otra lección que me sigue dando la vida

Viví en un pueblo hasta los 13 años y siempre me recuerdo con perros. Me acuerdo de Cristi, una perra mezcla con galgo cuyas carreras por el campo me hacían gozar a mis 12 años. Estaba siempre suelta, vivía en nuestro pajar y se alimentaba de sobras de comida y de lo que pillara por ahí.

Creo que Cristi era feliz, no como los pobres perros ciudadanos de hoy, que esperan a sus dueños aguantando el pis y la caca, para que les lleven a un parque veinte minutos y volver a la cárcel (dorada, pero cárcel).
Por eso pensé que nunca tendría una mascota. Hasta ahora era fiel al recuerdo de Cristi de la sencillez y de la libertad.
Pero un buen día se me ocurrió adoptar un gatito: ahora sus gaterías me conmueven, sus gestos de cariño rozante a mis pies, su ronroneo cuando le acaricio, y esas miradas melancólicas que gasta a veces. También me estremecen sus maullidos infantiles cuando me siente al otro lado de la puerta.

Seguiré criticando a quienes los besan en la boca, los consideran familia, los visten o les dan caros caprichos humanos que los animales no aprecian.

Pero no voy a cometer la soberbia de sentirme superior a los que aman. Creo que, aunque el gatito me quiere mucho más que yo a él, algo le correspondo, he de  reconocerlo. https://www.youtube.com/watch?v=xOXa0vj4OQw

lunes, 2 de julio de 2018

EL MUNDIAL

Con la razón soy insumiso al fútbol y así me gusta manifestarme, aunque a veces me vence el corazón y el deseo de empatía. Estos días si engancho con un partido y no tengo nada urgente que hacer, me quedo y tomo partido: luego me duele perder.
En el presente mundial de Rusia no he visto un encuentro completo, aunque sí fragmentos y las mejores jugadas. Ayer me perdí absolutamente el de España. Quería escuchar y ver el himno ruso cantado por el público; pero no sé por qué pensé que comenzaba a las cinco de la tarde, y a las cinco menos cuarto  me lo iba a encontrar empezado, y mi hija estaba viendo la televisión, no quise interrumpirla porque me había enterado por la radio que iban empate a uno y, además, criticaban mucho nuestro juego.
Así que me fui al huerto.

Había muchísima agua para regar: gran parte de ella viene de los "sobrantes" de los depósitos municipales, es decir que cuanta menos se esté consumiendo más sobra y esa la aprovechamos los hortelanos, o se va al río otra vez. Ayer a las cinco pude regar a placer, todo se desbordaba, seguro que casi  nadie estaba consumiendo agua, la mayoría de las lavadoras estaban apagadas para que se oyera el fútbol y muy pocos estaban duchándose o fregando.
Desde mi huerto se oye la ciudad pero no escuché ningún gol, así que me preocupé y cambié la radio para ver que pasaba. Había prórroga, además seguían diciendo que estaban jugando muy mal. Volví a sintonizar música y seguí trabajando. Pasaba el tiempo y no oí que sonara el gol, ni tampoco los claxons de los coches, que es lo que pasa cuando gana la selección. Volví a sintonizar deporte y entonces escuché que estaban en los penaltis. El corazón no aguanta bien esos momentos supremos frente a la tele, aunque reconozco que es un espectáculo con tremendo atractivo. Los escuché y, al perder, me alegré de no haberlo sufrido tanto. Mi huerto estaba regado, además descubrí que ya me han nacido tomates. Creo que antes del 15 de julio estaré comiéndolos. Será un placer verdadero. Me sentí ganador.
El fútbol es una estafa sentimental. Reconozco que los actores profesionales tienen su amor propio, y puede que estén afectados por terribles egos nacionales o locales, pero todo esto también es una sibilina máquina de hacer mucho dinero para ellos y sus representantes, gracias a los sentimientos de empatía y pertenencia al grupo/nación.

Lamento la eliminación de España, pero no tengo tanto disgusto como si me hubieran robado dos horas; además, como me perdí el cántico del himno ruso, si estoy atento podré escucharlo en el próximo partido que juegue esa selección. Si la hubiera eliminado España, no tendría esa oportunidad, así que, por ese lado, agradecido.
Soy un desengañado y un gafe y un "mal" español.
Por cierto, ahora creo que quiero que gane Uruguay.