miércoles, 19 de septiembre de 2018

Hay algo más allá del amor.

Y es tocar una guitarra a cuatro manos. Estoy entusiasmado y deseando compartir por doquier este vídeo que acabo de ver  hoy 19 a las 12 horas, que solo habían visto 5 personas y aún no tenía un "me gusta".
Disfrutadlo y envidiad, como yo https://www.youtube.com/watch?v=PiTyqvjgO-k

viernes, 14 de septiembre de 2018

SOBRE LA POLÉMICA DETENCIÓN DEL ACTOR GUILLERMO TOLEDO







Escribir en 2017 me cago en el dios de los cristianos para llamar la atención es propio de un patético matasiete. Y no es integrista el que pide respeto para sus creencias religiosas; yo no las tengo, pero quiero a mucha gente que las tiene y reclamo respeto para lo que para ellos es tan importante. La religión en España hoy no nos persigue, pero si uno quiere ser un mártir de la razón contra la sinrazón religiosa tiene lugares donde ir a inmolarse.
La iglesia católica está de retirada, ni sus pastores ni su rebaño se renuevan; necesitaría una peste negra y milagros salvadores que nos redimieran de la muerte, pero eso ya no cuela. Su poder difuso en la sociedad se evapora con las pederastias añejas con las que ahora se flagelan.
Creo que mientras se reconozca el derecho a tener una religión, -la libertad religiosa-, habrá de protegerse el sentimiento de las personas que decidan tenerla. Por decirlo más claro y práctico: es infinitamente mejor que el millón de musulmanes que viven en España sean protegidos por la ley que solo multa, a que ellos decidan tomarse “su“ justicia por su mano.

Yo trabajo en la justicia y, de verdad,  hay personas que querrían hacernos la pedorreta, cuando vamos a decirles que se tienen que presentar ante los tibunales, por eso practicamos varios avisos, si no nos hacen caso les apercibimos de que pueden ser “conducidos por la fuerza pública”. Así le ha pasado a este actor. La justicia, sin una fuerza detrás que te pone la mano encima, es una pura entelequia y este hombre ha querido desafiarla.

Los valientes no se hacen los temerarios, simplemente tienen valor. Por ejemplo: los homosexuales que se reivindicaban con extravagancia hace treinta años tenían valor, y tienen hoy toda mi admiración. Los que hoy lo hacen tienen mi respeto, faltaría más, pero la estridencia me desagrada y ya no la valoro más que al que insulta al enemigo que da la espalda para marcharse. Galileo tenía mérito y tiene estatuas. 

(y surgirán suscripciones populares que querrán pagar la multa que le corresponda a Guillermo Toledo ) Allá cuentas.

lunes, 10 de septiembre de 2018

Lo que se quedó sin

Tenemos una vida incumplida, todos nos quedamos sin decir o hacer algo que nos hubiera gustado. La vida real negocia a la baja con la ideal, y lo hace en nombre de la prudencia, de la paciencia, de la razón.
Todos detestaríamos enloquecer, ser groseros, dejarnos llevar por los instintos, sin embargo parece que podamos la salsa de la vida por no hacerlo.
Somos una parte de la vida mojada por la cobardía y somos más pobres en vida, pero gracias a ello nos evitamos reproches, bofetones, cárceles, guerras...

Yo como tantos, hace años me refugio en la fantasía, de lo que pude hacer, o de lo que puedo hacer, es el mejor paliativo. Un calvo real no debe liarse la manta a la cabeza.

Cuando se asiente la edad de la impotencia de todo, supongo que  lamentaré no haber vivido, quizá menospreciando definitivamente el hecho que por haber sido prudente podré "lamentar" la prudencia, la templanza, la fidelidad...
Si no, lamentaría mucho más la imprudencia, la infidelidad, las lesiones físicas de un accidente.

Está claro que me miro al espejo y no atisbo escrita en mi frente la palabra aventura.

Será que la vejez va reptando en mi interior.
Antes de llegar, quizá...

 He puesto muchos puntos suspensivos. Serán la vida que fantaseo y no vivo.
Pero ¿qué es lo mejor?

martes, 4 de septiembre de 2018

Verdugos.

Leo Las Trece Rosas, un libro con mucha fantasía onírica de Jesús Ferrero y me gusta: tiene poderosas imágenes, aunque yo preferiría datos. A veces se inventa cosas que no fueron, pero admitámoslo por licencia poética. También inventa más sexo y más perversiones de las que yo calculo que habría. Es un poco fraude tanta literatura sobre hechos reales. Pero no miraré toda la buena literatura como fraude a la verdad, que siempre lo es.

Pero yo he sabido de verdugos en el Valle del Tiétar y en el Barranco de las Cinco Villas. No tienen cara, yo no he visto la de ninguno. Del que en San Esteban del Valle mataba de parte del Bando Nacional solo es unánime que le denominaban el Balilla (supongo que es con "B"): pero unos dicen que era un gigante y otros que era muy bajito. Hay quien dice que era un antiguo "rojo" que hacía de matarife para ocultar su pasado o para que le perdonaran. Otra versión dice que unos episodios más adelante en la guerra le fusilaron porque se pasaba de violento. No sé su nombre; unos decían que era de la zona de Arévalo y otros que era de Valladolid.
Del verdugo de Villarejo del Valle se dice que era maricón. Dicen que al otro lado de Gredos llevó a matar a unas mujeres, y cuentan que a alguna de ellas la violaron justo antes de, pero él no participó, ¿puede que esa fuera la razón de que le llamaran "maricón"? sé su nombre pero no merece la pena ponerlo.

El verdugo más famoso de la zona es " el 501" y sé su nombre apellido y mote, pero tampoco voy a escribirlos. Creo que todavía vivía en Arenas de San Pedro cuando yo viví allí 10 meses. ¡Qué lástima! entonces yo no sabía que siete años después empezaría mi empeño por reconstruir esa historia. Me hubiera gustado entrevistarle, pero me conformaría con haberle visto conscientemente, aunque fuera de lejos. Siempre me hablaban de él, aunque nunca actuó en el Barranco de las Cinco Villas. Tampoco sé si era grande o pequeño. Natural de Poyales del Hoyo, una de las cosas que me dijeron fue que los rojos habían fusilado en agosto del 36 a su cuñado, y que era su hermana, la viuda inconsolable y vengativa, la que le tiraba de la chaqueta para que siguiera matando.
No mató a quinientas una personas, ni siquiera a cien, pero sí seguro que circulan cien anécdotas sobre él. Que tuvo una enfermedad y se le caía la piel a cachos, que le echaron de un autobús de línea porque le reconocieron, que llevaba escolta... Incluso entrevisté a una mujer que en medio de la tortura se levantó y le empujó con tanta fuerza que le tiró patas arriba.

No hay nada racional en la guerra, y muchos recuerdos que yo escuché setenta años después no me parecen fiables. De la historia de 501 lo que más "razonable" me parece es el componente psicológico de la venganza mezclado con la especialidad de matar gente. No todo el mundo quería,  por eso los verdugos son singulares y la gente intentaba recordarlos. ¿Eran psicópatas o gente desalmada que se aprovechaba de que no le importaba matar para evitarse otras tareas más laboriosas?

Esto está escrito en un libro sobre la represión en la zona.
 nadie sabe que les podía molestar de esta mujer, embarazada de seis meses, estos “defensores de la civilización", le abrieron el vientre, le arrancaron el feto y llenaron de piedras 
¿Cómo se hace eso? en el campo camino de una cuneta, se mata primero a la mujer o se la hace el aborto en vida? Se le llena el vientre de piedras, para lo que se lleva un cuchillo de carnicero y después de convertir a una persona en carne ensangrentada, con el cuerpo aún caliente se raja se extrae el feto y alguien sujeta los trozos de piel y carne para que otros realicen esa fantasía y después los testigos la cuentan y alguien la sigue contando 70 años después para que otra persona la escriba y nosotros la leamos. Pero, si pensamos un poco, no tiene sentido: soy incapaz de encontrárselo.


Yo  conocí (y grabé) a dos personas que reconocieron haber fusilado para el bando nacional en otros escenarios, para ninguno fue un plato de gusto. Uno de ellos me dijo que disparó al aire; quisiera creérmelo, pero no. Para el otro también fue un trago amargo y no quiso que le siguiera preguntando más.
Tengo la entrevista a un hombre de 97 años que vio (o no vio, porque se tapaba los ojos en la grabación  cuando rememoraba aquel crimen) Setenta años después para él seguía siendo horrible. Y  a su vera, dos soldados fueron obligados por la fuerza por los matarifes aficionados o curtidos, a participar en el fusilamiento. Las armas cargadas pesan mucho, la gente gime y grita, el golpe, el ruido de la pólvora, la sangre, las heridas la gente tendida que se revuelve. Hay que ser un especialista para que esto de disparar a gente indefensa no te destruya, para que no se te aparezcan las imágenes, los ojos, los llantos, los ruidos, las toses, los espasmos, la sangre brotando. Yo a los 18 años maté a un cerdo de ciento veinticinco kilos, sé lo que es la muerte de un animal. Aunque presuma de ello no me marcó: toda la vida había visto matar marranos. Los ojos y la jeta de un cerdo no son los de una persona, tampoco te mira de frente ni articula sonidos que puedas interpretar como mensajes racionales. Creo que yo valdría muy poco para vivir después de ser verdugo. No me cabe duda de que es un acto/oficio desagradable que todo el que haya practicado lo que quiere es que dure lo menos posible.

jueves, 30 de agosto de 2018

"Madrid de corte a checa", una lectura abortada.

En el fragor no se puede crear nada bueno. El odio y el miedo constriñen la libertad necesaria para escribir.

Yo estaba disfrutando de esta novela de Agustín de Foxá: un escritor muy culto, con la mente muy abierta y fino  paladar para las vanguardias estéticas (maravilloso resumen el que nos hace de Un perro andaluz, de Buñuel) y políticas: habla de Lorca y de Alberti, y de decenas de personajes secundarios del Madrid de la II República, donde este aristócrata, -era conde- se movía sin hacer ascos a ningún ambiente. En su escritura me recuerda a Francisco Umbral y a Joaquín Sabina. Hasta me ha emocionado la narración de la génesis del himno Cara al sol, en la que participa el autor con su nombre como un personaje de la novela cuyo protagonista es otra persona.

Estaba recomendando el libro por ahí hasta que llegó la guerra: el capítulo llamado La hoz y el martillo. De repente la obra degenera en un panfleto en el que ya no es posible, al menos yo no he sido capaz de encontrar el humor, el brillo literario de antes, tan solo material arrojadizo desde una trinchera, para excitar el ardor guerrero contra el enemigo. En nombre de la buena literatura de los capítulos anteriores absuelvo al libro de terminar su lectura, para quedarme con el buen sabor de boca que deja la parte sana de esta fruta podrida por la guerra.
Porque la obra se terminó de escribir en septiembre de 1937, -quedaba más de año y medio de contienda-en un café de la Plaza Mayor de Salamanca, donde Franco recibía con desfiles a los jerarcas nazis, donde, además, se mascaba el control absoluto, con muertos falangistas incluidos de todas las organizaciones parafascistas del "movimiento" que desembocaban en el franquismo ramplón cuartelero y agarrado a su sillón del Generalísimo.

Claro, las dos primeras partes de este libro fueron vividas pero lo siguiente no es más que la impresión de regurgitar la propaganda del bando nacional que, como todas las propagandas, traficaba con falacias.

Escribir y leer al dictado del odio es tóxico así que después de morderlo lo escupo porque se me va a envenenar la obra, cuyos dos primeros capítulos, no obstante, recomiendo por su gran calidad.

lunes, 27 de agosto de 2018

Las vacaciones perdidas.

Ayer fue mi último día de vacaciones. Por la noche es cuando descubrí que tenía que hacer varias cosas para las que ahora deberé buscar un hueco. En esos pasados días, que parecían tan amplios, aparentemente no lo encontré. Siempre pasa. El pesar del tiempo perdido se acumula con la vida. Solo parece que flotamos sobre ello cuando escribimos sobre esos recuerdos o cuando vemos fotos.

Se dice que el tiempo es oro, pero ahora la mayor parte del tiempo es plomo, que tiene menos densidad, pero también mucho menos brillo.
Dos mil dieciocho empieza a irse con los calores tórridos, que se van acortando, como los días. Ahora, en septiembre, vendrán fiestas. En mi casa me martiriza la música de las verbenas, así que maldita la gracia que me hacen. Lo que más deseo es que llueva para poder dormir sin ese ruido; soy un viejo egoísta que no comprende a los jóvenes de ahora.

Este verano no hicimos el proyectado viaje a Francia y tengo muy pocas fotos para recordar que estas vacaciones existieron. Me encuentro más feo, más gordo, más torpe y cada vez tengo que poner más autoengaño artificial y consciente para que la vida me resulte dulce. Las ilusiones cada vez son más débiles así que alimento la esperanza, mientras me entreno para que no me decepcione demasiado. Vivo en esa contradicción  que es razonable. Y yo sigo siendo razonable.

Las fotos ayudan a sujetar la vida, pero cuando veo las  de mis 20 años, me escuece más más el plomo del tiempo.
Fui el que está a la derecha. Me cuesta trabajo reconocerme.

sábado, 25 de agosto de 2018

Soraya a la vuelta del calcetín.

La vida te da sorpresas, dijo la prostituta que mató a Pedro Navaja. Yo, que nunca he tenido un trabajo fijo, he aprendido, a base de disgustos, que siempre llega el día en que te echan de lo bueno. Constantemente me lo malicio, aunque procuro animarme: a partir de tal fecha me darán tantos meses de prestación por desempleo, con la suma de mis cotizaciones tendré ya ... tantos años. Mi dinero crece en el banco, me compré un huerto, mi hija ya es mayor de edad, ya se va a estudiar fuera, me recordará cobrando por trabajar...

Pero Soraya carecía de mi sabiduría. Ella aprobó la oposición a Abogado del Estado, una alta y bien remunerada funcionaria, garantizada hasta el final de su vida laboral. Seguro que toda la familia celebró aquel triunfo; es justo. Pero se metió en política: brillante polemista dirán algunos; yo, sin seguirla, la he visto de banderillera en el Congreso; dominaba el cuerpo a cuerpo y sus pullas eran apoteósicamente jaleadas por "la bancada Popular".
 Eras su campeona.
Vicepresidenta bien curtida, te cuidaste de rechazar dineros espúreos, muy lista. Qué bien colocada estabas para suceder a Rajoy, quien, por perezoso, no se fue y parece que tampoco se olió que podían echarle con un pacto de odiadores centro-periferia. Probablemente pensó que untando al PNV podía seguir sesteando.
Pero se le volvieron en el peor momento. Rajoy lo merece: consintió la corrupción y hasta salía en los papeles de Bárcenas. Estaba tocado, y en el juego de los barquitos le hundieron entre todos los pequeños.

Pero... pobre Soraya, tú no merecías esto, no habías pringado; solo si el perro pachón que estaba por encima de ti hubiera aprovechado las ocasiones que tuvo para irse por una puerta discreta..., ¡ah! pero la pereza le venció: las cosas, especialmente las catalanas, no siempre se arreglan con tiempo. Sin tutor-protector te tocó enfrentarse en campo abierto contra un guapín bajito, que pueden fotografiar de cuerpo entero porque se puede poner pantalones vaqueros. Tu imagen física es deplorable aunque, lo peor de todo, es que eres una chica.
Le ha pasado a la Clinton, le ha pasado a Susana Díaz: al final de los finales, ante la duda, siempre se prefiere a un hombre.
Y ahí estás postergada, en el pelotón del Grupo Popular: ya no te siguen los micrófonos, ni te deslumbrarán más los flases. Algún día no lejano volverás a tu puesto ganado porque te darás cuenta de que a ninguna mujer se le permite intentar darse el segundo batacazo (¿tendrá que ver eso con el mito de la virginidad perdida?). Mirarás toda la vida la política sabiendo como es, y también que fuiste la primera que  pudiste haber llegado a lo más alto.

Es injusto, pero el mundo todavía es así: lo primero que le mira a un niño al nacer es su sexo.
Y aunque nunca metí en la urna la papeleta del PP, ni creo que nunca te hubiera votado, quiero expresar mi solidaridad de perdedor contigo. 
Cuando otra persona ocupe el puesto que ahora disfruto me consolaré el disgusto acordándome de que tú lo merecías mucho menos que yo.