martes, 23 de julio de 2019

Adolescentes.

Estoy seguro de que todos los adolescentes de todas épocas y de todos lugares del mundo se parecen (he estado a punto de escribir se "padecen") es una gripe que hay que pasar. Yo la pasé. Después de la fiesta cada cual sigue un camino, racional o irracional, pero ya diferente.
Claro que muchos adolescentes opinan que todos los adultos son iguales tijeras de amargura para cortarles las alas. Yo también lo pensaba

Toda la vida han sido incomprendidos. Ya lo era Calígula, en sus tiempos, también los punkis o los rokers, o los de West Side Story, o los que hace unos años se autodenominaban "sobradamente preparados",  habrá decenas de movimientos, con nombre o sin él, entre los neandertales, y entre los esquimales o en los yanomamis, de siglas, de siglos.
No hay nadie que se muestre más tajante que una persona de 18 años: lo sabe todo, no tiene ninguna capacidad de escuchar salvo a las personas que elige como su norte y su guía, que nunca han de ser los  padres; nos antiescuchan, aborrecen la conversación y con ella toda la felicidad que llevamos compartida desde la infancia es una falacia, la cosa más estúpida que imaginarse pueda.

Años después todo se hará buscar la infancia perdida; de ahí parte un elevadísimo porcentaje de la literatura, evocar el paraíso perdido de la felicidad.

Cuando uno se hace viejo ve y oye menos o peor, y la espalda, las articulaciones y otras partes del cuerpo que se van descubriendo, le recuerdan que tienen obsolescencia programada, entonces se acuerda de su adolescencia y la de tonterías que hizo, directamente proporcionales a las actividades interesantes que dejó de hacer. Pero si, además, tiene una adolescente en la cresta de la ola, le da en pensar en Julio César cuando, rodeado de puñaladas y de incredulidad. y le dijo a su ahijado Cayo Bruto.
¿Tú también hijo mío?

Pues ahí andamos. Por supuesto mi hija no me lee. Espero que algún día, cuando supere la adolescencia, podamos compartir este artículo riéndonos de las desagradables tensiones actuales.
De momento me recomiendo paciencia y resistencia. Me veo subiendo, bastante cargado, unas escaleras que han de llegar a algún piso donde quizá podré descansar, pero es un edificio alto, y no sé en qué planta está la vivienda que busco.

viernes, 19 de julio de 2019

No debo tener futuro

No tengo smarfón, mi teléfono móvil es tan simple que no tiene ni cámara. La gente no se lo cree y a veces tengo que enseñarlo para que echen una sonrisita perocómoesposible. Mi padre tampoco lo tiene, y mi profesor de Literatura, Jacinto Pérez Moreta, no tiene ni teléfono móvil. Pero bueno, los dos son octogenarios y su futuro cada vez es más cierto.
Ayer escuché que las empresas que regalan tonterías o listerías para los móviles que todo el mundo se baja porque son gratuitas, les abren la puerta del aparato y las empresas acumulan vuestros datos, deducen filias, fobias, apetencias y lo venden a otras que se diseñan el futuro, que adaptan los productos a esas esencias de conocimiento que han logrado succionar científicamente de la masa poseedora de teléfono inteligente, más bien un teléfono chivato, un auténtico caballo de Troya con un montón de griegos que se bajarán dentro de vuestra vida para conquistarla.

La mía no, el futuro me ignorará, o por lo menos me tratará como un ser marginal. Supongo que las empresas auscultadoras de la realidad, tampoco desconocerán que hay un puñado de personas que aún estamos al margen. Pero, claro, se dirán, ¿y qué vamos a hacer para esta gente, si no sabemos nada de ellos? Supongo que dirán: seguiremos haciendo pan,  matando y destazazando cerdos, y recogiendo naranjas de los naranjos para llevarlas a los mercados.
Intentaré acoplarme al futuro que diseñan para vosotros, puede ser que no pille algún chiste, sobreentendido, o no siga alguna melodía. Hoy me han hablado de las actualizaciones del TON TON, (tampoco tengo eso en mi coche) que vienen pirateadas desde Rusia. Estos rusos son la leche, seguro que también cavilan adonde vais, con estas actualizaciones que os regalan. El caso es que no sabía nada de ello, como de otras -cada vez más- cosas. Todavía no han conseguido que me avergüence de esa ignorancia, aunque quizá estén trabajando en ello.

Hoy no he querido ni siquiera mirar una noticia que ofrecía el País, las gasolineras donde es más barato el combustible de España. Si hubiera picado me habrían bombardeado con viajes, hoteles, coches, como ha pasado otras veces. Deduciendo que voy a viajar este verano en coche por España. Ya me ha pasado otras veces que, interesándome por los avances en los coches eléctricos, ya me tienen preparado alguno y yo solo quería saber si salen buenos o no, por curiosidad, ya he escrito por aquí que estoy muy contento con mi coche actual; tanto, que si me dura 15 años más, seguramente me retiraré de pagar seguros y pensar dónde lo aparco.

Ellos son los listos y pagan mucho por saber vuestras tendencias y querencias, experimentarán con los datos y os ofrecerán lo que científicamente determinen que deban ofreceros. Parecen locos en su avaricia por vuestros datos, pero no cometeré el error de menospreciarlos. En ese momento, probablemente, también estaré vendido, o vencido. 

domingo, 14 de julio de 2019

Acaba de ganar Djokovic

La final de Wimbledon. Según dicen (y los números cantan) ha sido un partido épico. No lo he visto, pero yo importo poco. Pienso en Rafa Nadal que cayó en semifinales con Federer, y también debería pensar en otro español, Roberto Bautista que fue derrotado en la misma ronda por Djokovic, pero no nos engañemos, pienso en Nadal, que al otro no le conozco.

¿Habrá visto el partido, sabiendo que se perdió esta fiesta por muy poco?

Si yo cada vez que entra un extremo derecha por la banda tiendo a centrar, (y hace más de treinta años que jugué por última vez al fútbol) cómo verá él un partido que no jugó solo desde anteayer. Puede que se le escapen dejadas y reveses y voleas.

También quiero pensar que está harto de ver partidos, desde dentro y desde fuera. Aunque será tan distinto verlos desde fuera, con tantos puntos de vista de la realización, los gestos, los cambios de cámara, los primeros planos, los pequeños trucos, esos que se sabe tan bien porque los ha sufrido, y todo dos días después que acaba de perder, con el recuerdo de por qué no terminó de hacer bien las cosas, de por qué no supo ver los puntos débiles del contrincante, y que esta tarde habría podido ver con estos adelantos técnicos, de la óptica y de la informática.

No sé si este visionado ayuda para el futuro o encabrona, no sé si él disfruta viendo el tenis, sin palpar sus tripas, sus mecanismos, sus intereses..., porque no puede ser lo mismo hacer el amor con tu pareja con ese punto de vista de primeros planos tan especial, con tu trabajo de movimientos, etc.  que ver por televisión como otro se lo hace.

A lo mejor tampoco soporta estos cuernos de la final y ha preferido echarse una siesta, o mejor un polvo con su novia, mientras tanto. Pienso que esto último es lo más recomendable para su descanso. Además, ya que Pau Gasol no se anima, creo que España necesitaría para el futuro varios Nadalitos.

A VECES EMPIEZA UNO UN ARTÍCULO Y NO SABE COMO LO ACABARÁ.

sábado, 29 de junio de 2019

La España vaciada.


bajo esas banderas está la puerta principal del ayuntamiento de Candelario, donde se accede a mi oficina y a la de correos



Anteayer había a la puerta de mi oficina, que está enfrente de la de Correos, una señora muy mayor que buscaba al cartero para devolverle la carta de un banco que no le correspondía porque era para otras personas. Le expliqué que el horario de la oficina de correos comienza a las diez y media y acaba a las 11.
Quedaba hora y media. La mujer me enredó en la conversación sobre "este cartero que no le entiendo a veces viene por mi casa muy pronto a repartir ¿y me dice usted, que no abre hasta las diez y media?
-Sí señora, y nunca se va después de las 11. Es cumplidor. A veces viene a las diez y veinte porque ha terminado su reparto en este pueblo, pero su hora son las diez y media. Lo tiene ahí puesto en la puerta. También le dije que muchas veces venía a las nueve y media a aparcar el coche a la puerta, pero sin subir a la oficina se ponía a repartir a pie desde aquí.
Me empezó a contar una historia de los destinatarios de la carta y de su salud y de su civismo y de  no sé cuantas cosas más.
Más o menos la atajé porque tenía que abrir  ya mi oficina
Al poco oí por mi ventana abierta que llegó el cartero como dije y ella, muy cariñosa con él, le comentó y se volvió a enrollar con él.
Cuando vino el cartero se lo comenté y me dijo:
-¡Ah Mercedes, no sé cuántas veces le he dicho el horario de mi oficina! Pobre mujer, no tiene casi vecinos en su calle y siempre me está esperando, para decirme algo.

Anteayer se ve que no se aguantó y fue hasta el edificio del Ayuntamiento a ver si podía decirme algo a mí.

La España vacía es esto: un montón de viejos echando de menos a la gente que había en sus pueblos, gente que necesita cariño. No hay remedio político para esto desde un estado democrático, casi toda la gente quiere "futuro" para sus hijos y se va a las grandes ciudades, pocos elegimos los pueblos. Los viejos se ven consumidos por la nostalgia y la soledad. Es triste y a la vez estúpido lo que hace la gente, porque en los pueblos es donde mejor se vive, naturalmente.

martes, 25 de junio de 2019

Viaje a Asturias

Seguimos requiriendo mar para alimentar nuestra estética primaveral, pues ahora es más barato y, sobre todo, más íntimo. Por cambiar de provincia, elegimos Asturias, muy grande y verde, aunque nuestro destino se llamaba Cudillero, que  es multicolor.
Esta es la plaza mayor de Cudillero, que mira al mar y me parece que está prevista para recibir sus momentos de bravura sin oposición.

Lo que ve la plaza: el puerto que defiende sus barcos. 

aquí están parte de sus barcos 






otra vista, la mañana siguiente

esta es la costa salvaje que hay justo al lado
y aquí están las cúbicas defensas que hay al lado (observad la referencia de las personas que pasean por el muelle)

no muy lejos de allí una pequeña playa que hollamos con los pies descalzos.

viernes, 21 de junio de 2019

Lo Cambiante.



Durante toda la historia han cambiado las consideraciones éticas y estéticas. En la mía,  que tengo poco más de cincuenta años, he visto multitud de cambios: he pasado muchas, pero muchas tardes de domingo, rezando el rosario; he visto mujeres cristianas que salían a la calle con un pañuelo tapándose todo el pelo (como hacen ahora las musulmanas), abuelas que nunca se pusieron unos pantalones, perros corriendo con una lata atada al rabo o  ahorcados,  burros molidos a palos con tal furibundia que ahora serían trending topic mundial y poco antes de los tiempos del omnipresente movimiento LGTBI, he oído responder al insulto:
-¡Marica!
- Desde que te la metí, me pica.
(...)

A pesar de tanto cambio constato que siempre ha habido turbas manipulables y, entre ellas, verdugos voluntarios, muchos linchadores orientados por el viento de turno: los bíblicos del crucificalé, crucificalé.
Aquí en España recientemente una familia descubrió que un antepasado suyo figura en una documentación como secretario del juzgado que condenó a muerte al poeta Miguel Hernández. Al intentar que se suprimiera del conocimiento público el nombre de aquel funcionario, la familia ha despertado los demonios, y ahora muchos tuitean y retuitean que ese hombre es un asesino. La familia, consiguió retirar el nombre del documento, pero ha recibido justo lo contrario que se quería evitar.
Yo sé lo que es ser secretario de juzgado. Uno está allí y levanta acta. Es el juez quien condena o absuelve. Teníamos varios juicios al día, y venían uno detrás de otro. No sé, ni procuré enterarme, si la juez que estaba a mi lado en el estrado condenaba o no a la gente que juzgaba, pero puedo asegurar que yo no intervine en nada más que en ser lo más fiel posible en las declaraciones que recogía. 

No solo eso, sino que el juez tampoco suele ser culpable, pues está sujeto a la ley, y la ley que había entonces era de venganza sobre los que se opusieron al alzamiento nacional, pero también sobre los que aprovecharon aquel momento para cometer crímenes. No había mucho margen para absolver en una situación así.

Miguel Hernández era un hombre muy rural; Lorca, mucho más fino, no le hizo caso: le evitó cuando quiso acercársele. El poeta de Orihuela vivió en Madrid porque personas como Vicente Aleixandre o Ernesto Jiménez Caballero le ayudaron, consiguiéndole trabajos como redactor de la enciclopedia de la tauromaquia de Cossío. En la guerra fue comisario político, que viene a ser ideólogo de un batallón guerrero, pero también le sacaron un buen tiempo del riesgo, para llevarle a Rusia; de vuelta, en Radio París, le grabaron su voz (creo que es la única grabación que se dispone de sus palabras, - que de Lorca, por ejemplo, no existe ninguna). No obstante él no rehuía el combate ni el vino de las tabernas. Una vez que, desde las trincheras, volvió a Madrid y le llevaron de visita a un lugar donde estaban entre otros Rafael Alberti y su mujer Mª Teresa León, se encontró con una fiesta de carnaval y derroche. Demasiado contraste. Entonces, sin pelos en la lengua, espetó:
¡Aquí lo que hay es mucha puta y mucho hijo de puta!
Casi se pegan. Alberti era mucho más corpulento que él.

Dicen que al final de la guerra, desde un aeródromo de Albacete, al pobre Miguel no le subieron a un avión salvador hacia el extranjero; en el aparato curiosamente iba esa pareja de  privilegiados por el régimen.
Miguel vagó andando por la España recién ocupada. Le detuvieron, pero le dejaron en libertad (no era nadie conocido, para cualquiera un perdedor republicano más). Intentó pasar a Portugal por Ayamonte, pero ahí le detuvieron y ya tomaron cuenta de su importancia.
¿Sabemos el nombre de todos los guardias civiles que le detuvieron o le custodiaron, todos los carceleros que tuvo? ¿Son importantes esos nombres para la historia?
No; lo mismo que el del secretario de juzgado.
¿Es lícito que la familia trate de sustraerlos de la curiosidad pública, teniendo en cuenta que su antepasado aparece en una cosa tan fea como la condena a muerte de ese artista?
Yo creo que sí, pero cualquiera, viendo lo que ha pasado a esta familia, se cuidará mucho de intentarlo; pero también estoy convencido que muchos de los mismos que se rasgan las vestiduras son los mismos que dirían entonces:
¿Y a ese rojo por qué le conmutan la pena, si era comisario, si era un pez gordo, que le llevaron a Moscú en plena guerra, si tiene un libro “Vientos del pueblo” que es claramente comunista y totalmente contrario al régimen de la nueva España?
 Pues sí le conmutaron la pena, o Franco no firmó el “enterado” y no fue al paredón, fue porque en esto intercedieron el General Varela (que muchos años después sería suegro de Paco de Lucía) o José María Pemán y fue porque se jugaron sus cartas con decisión. Tengamos en cuenta que al  suegro del malogrado poeta, que era Guardia Civil, le fusilaron los rojos. No sé si Miguel hubiera debido/podido interceder, pero esta muerte jugaba en su contra, además de que a los comisarios solían darles paredón.
Gracias a esa prórroga tenemos “La nana de la cebolla”.

¡Qué mala suerte tiene todo lo que rodea a Miguel Hernández!: su hijo, para quien escribió ese gran poema, murió también de miseria; su suegro fusilado por los republicanos; su avión se fue y subió Alberti y no él; el que le pillaran en la frontera...; y ahora extemporáneos vengadores condenan al secretario que tomó acta en su juicio.


Con este artículo quiero decir que para juzgar cualquier cosa hay que tratar de entenderla en su contexto. Sea sobre religión, homosexualismo, feminismo, o política hay que ponerse en el momento, estudiar la situación para saber si alguien es culpable  porque lo fue voluntariamente de la consecuencia que condenamos, o sencillamente el momento hacía que las cosas tuvieran que ser así, porque no había otra.

Yo conocí a gente que tuvo que fusilar, -con eso lo digo todo- y como sé cuáles son las circunstancias, también sé que sería una injusticia que alguien les llamara asesinos.

Los linchadores vociferantes sí son verdugos voluntarios (antes y ahora)

jueves, 6 de junio de 2019

Hoy estoy feliz.

He entretenido (al menos) unos minutos a un genio, que además me dice que lo pasará para entretener a otro genio: Leo Brouwer.
El mérito no es mío sino del gran guitarrista inglés Julian Bream.
Definitivamente Silvio Rodríguez me conoce. Supongo que sabe que no comparto algunas ideas con él, pero es capaz de entretenerse con una propuesta que yo le haga. No es la primera vez que esto me pasa, pero esta mañana su reconocimiento me ha hecho muy feliz.


copio estos extractos del blog "segunda cita"

   Blogger juan de la cruz471 dijo...


este comentario no es para publicar salvo que te interese hacerlo. Creo que si permites que la gente te haga recomendaciones de youtube "estás listo".
Acabo de ver un estupendo documental biográfico de dos horas sobre Julian Bream; supongo que conoces a uno de los más grandes guitarristas del siglo XX, si no bastaría con decirte que Leo Brouwer arregló para él parte de la suite Iberia de Albéniz con orquesta. Bueno, el caso es que hay una anécdota de 1963 con Stravinsky muy curiosa en relación con todos los "acosadores" de artistas. Solo es pasar la barra del tiempo a una hora, diez minutos y quince segundos: dura como cuatro minutos. Si tienes la paciencia de verlo, rejuvenecerás, porque si esto le ha pasado a Julian Bream, le ha tenido que pasar a todo el mundo.
Todo el documental es muy recomendable, pero este fragmento es de una elocuente humanidad. Perdona este acoso, pero es de corazón (y si se lo quieres pasar a Leo, creo que también le será simpático)
Ahí va el enlace https://www.youtube.com/watch?v=MUdunh_wMCI
5 de junio de 2019, 17:23
 EliminarPARA QUE PODÁIS PINCHARLO FÁCILMENTE  https://www.youtube.com/watch?v=MUdunh_wMCI
Anónimo (...)
Blogger silvio dijo...
Gracias, Juan, por la recomendación, que por supuesto publico por si alguien se quiere y/o puede sumarse. Se lo pasaré a Leo, que está por aquí desde hace unos días.
5 de junio de 2019, 19:32