viernes, 21 de marzo de 2025

Un camino bien conocido


Abriendo la ventana desde nuestro hotel.

                                                La Seo en el horizonte, detrás del Ebro.

A la mañana siguiente yo tenía intención de acudir a un local de esos donde los antiguos toxicómanos rehabilitados por iglesias evangélicas de nombre RETO o REMAR, acumulan lo que obtienen de vaciar casas de muebles y enseres vendibles entre los que nunca faltan libros a un euro. Ya sabéis que yo soy una "fanática de las rebajas", me encanta comprar libros baratos, sobre todo si son tesoros o rarezas: lo hubiera intentado en Francia pero no conozco, ni identifiqué ningún local de éstos. En Zaragoza hicimos un buen acopio y, sin más demora, salimos de la ciudad. 

Por el camino aparecieron Bílbilis y Calatayud, y todas esas vegas e industrias del valle del Ebro, con sus muñones pétreos destacando orgullosamente frente a la erosión. La última vez que pasamos por allí en 2020 era de noche y tuvimos que apartarnos a dormir en el coche. Antes, sobre el 2016, habíamos venido con nuestra hija y más antes, en el año 99 a trabajar duramente y, después de aparecerme un trabajo mejor en un juzgado, volver después de desmontar y recoger aquel primer piso que compartimos con la determinada intención de abandonar el nido familiar. Aunque la concebimos físicamente en Arenas de San Pedro (Ávila),  de Zaragoza nos vinimos en el 99 con la idea determinada de encargar nuestra descendencia. Idea que antes parecía inconcebible.


Por el camino de vuelta de 2024 adelantamos a un convoy militar. A pocos vehículos adelanto yo, pero como está de actualidad aquí van estas fotos de tanques con ruedas.









Para los que no nos entra en la cabeza lo largo que es el tiempo,  solo mostrarles que estas rayas de la piedra un día fueron horizontales.


Seguimos cerrando la cremallera del viaje por donde lo abrimos, volvimos a detenernos en el larguísimo semáforo de San Esteban de Gormaz, esta vez en el sentido opuesto. Nos ofrecieron este mural del Cid de ojos claros, como si fuera danés o Paul Newman. Mi maestro Jacinto Pérez Moreta dijo en su clase que el erudito medievalista Ramón Menéndez Pidal, se vino en su viaje de bodas por aquí a contrastar con el libro del Cantar del Mío Cid, y dedujo por los caminos que uno de los autores había nacido aquí.

El mural es bonito, pero pasa como El presunto cura asesinado en Siétamo, https://guerracivilenlas5villasdeavila.blogspot.com/2015/08/la-manipulacion-de-imagen-el-cura.html  que queremos toda la belleza para nosotros, aunque no nos pertenezca.



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