sábado, 17 de octubre de 2020

¿Más seguratas?

El estado social de derecho imperante en Europa Occidental desde los años setenta, proporciona a los trabajadores, educación y asistencia sanitaria gratuita, aparte de pensiones de jubilación.

Desde que se universalizó la prestación sanitaria, empezó a haber problemas en los hospitales y tuvieron que contratar seguratas para proteger de los pacientes impacientes a los médicos y demás personal. Una situación que se puede entender, ya que en muchos casos ante un accidente o una grave crisis de salud, hay mucho en juego y los nervios se encuentran a flor de piel.

Pero en el INSS, lugar donde se apuntan las cotizaciones de los empresarios y trabajadores y se gestionan las pensiones, no debería haber ninguna tensión. A mí, por lo menos, no me entra en la cabeza que nadie que no tenga los años cotizados se presente a pedir una pensión, o alguien que se dé de alta como autónomo, o dé de alta o de baja a un trabajador pueda ser un peligro para los funcionarios que allí trabajan.

Sí, pero resulta que ahora, por el COVID, no atienden sino con cita previa, lo cual crispa el ambiente un poco, pero se le suma mucho el hecho de que el vicepresidente Pablo Iglesias anunció el pasado abril o mayo, una renta social universal, al que todos tienen derecho; eso si fuera universal, pero hacen falta unos cuantos requisitos, y sus correspondientes papeleos acreditativos.

En el actual mes de octubre todo está bajo trámite, por lo que yo sé de conocidos y un amigo, no se ha empezado a pagar a casi nadie. Las peticiones han desbordado claramente la dotación presupuestaria prevista y mientras, se reducen drásticamente los ingresos del estado. Crece, por tanto, la impaciencia de los solicitantes, que antes tenían que buscarse la vida o tirar de la familia y gracias al líder de Podemos, que tiene su chalet permanentemente rodeado por varias furgonetas de la Guardia Civil, Los más pobres ahora tienen una esperanza valorada en 400 euros mensuales desde la solicitud.

La situación es complicada por no decir otro adjetivo, a los que desde hace cuatro meses se les anunció que tendrían un sueldito, sueñan todos los días con ello, la burocracia no resuelve por la razón que sea, y cuando empiecen las denegaciones (lo cual prueba que tampoco era universal) habrá violencia y pagará quien esté dando la cara. 

Así que hoy en el INSS de Béjar he visto a un segurata con su porra y un par de esposas en la parte trasera del cinto, pero cuando los meses sigan cayendo o las pensioncitas se empiecen a resolver, habrá un problema gordo a la puerta con una sola porra y un par de esposas.

No habiendo en el estado más que funcionarios y deudas, ¿a ver de donde se cobran los pobres que se agolpen a la puerta? 

Hostias.

Quizá sea el comienzo de la revolución por la puerta de atrás lo que quiso inteligentemente Pablo Iglesias prometiendo este dinerito. De momento las acciones de las compañías de seguridad seguro que suben en la bolsa. 

Como el número de Guardias Civiles rodeando su chalet.

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