viernes, 21 de septiembre de 2012


No voy a engañar a nadie: yo soy materialista, ateo, no creo que haya nada más. Otra cosa es que me conmueva el arte, los animales, las puestas de sol, el amor, la ternura... Me cuesta trabajo y a veces también descreo de creer que sean tan sólo moléculas y átomos y electrones.

Llegado este tiempo, 2012, cuando frente a una pantalla de ordenador manofacturada con moléculas, átomos y electrones, uno puede emocionarse con lo que ve o con lo que escucha por aquí. Es una magia, una ilusión, cuyos mecanismos no comprendo, como tantos con los que convivo, pero sé que son algo material. Pero aquí donde lo veis sólo hay ciencia material.



 

El pasado domingo, en un autoencargo que me hice,  fui a fotografiar un calvario de piedra torpemente situado en un sitio que no corresponde, pues fue expoliado de un pequeño pueblo de Ávila con falta de ortografía, llamado Riocabado, para traerlo a la capital donde reposa cerca del cementerio municipal con el resultado que podéis ver.


Aunque había pasado andando varias veces por allí, nunca lo había mirado bien, ni con buenos ojos. (Soy algo pueblerino y me creo poseedor del calvario más hermosamente emplazado http://guerracivilenlas5villasdeavila.blogspot.com.es/2012/04/hoy-voy-presumir-de-mi-pueblo-cardenosa.html   y más airoso de la cristiandad, no iba a regalar miramientos a “la competencia”). Me sorprendió su detalle y, dando las gracias a la gratuidad de las fotos digitales, le hice un par de decenas.


 

Más tarde, cumpliendo mi autoencargo se las envié por correo electónico a mi amigo Teodosio y no me privé de hacer un pequeño comentario a algunas de ellas. Entonces me sorprendió la mirada mineral de Cristo hacia el Buen Ladrón (que por cierto tiene un pelo rizado, labios negroides y una mirada que hasta me parece maliciosamente entornada como de mantis religiosa), y me acordé de que en esos momentos le perdonó sus pecados y en medio de su propio dolor humano y  del de aquel desgraciado, que no cesaba de mostrar su inquietud, le dijo algo así como “esta noche dormirás conmigo en el paraíso”.

Volví a mirar la escultura de Cristo en un material tan inexpresivo y variopinto como el granito y me conmovió su belleza, su majestad, su sinceridad; es de una humanidad sobrehumana frente al oscuro ladrón que aún resultaría más infausto, más menesteroso, en el siglo XVII, cuando fueron hechas estas esculturas.

Ahora mismo estaba disfrutando de la escucha un disco compuesto por José María Gallardo, para sí y para su grupo La Maestranza. Ante tanta belleza pensé en aquella mirada de Jesucristo y en el perdón, y en lo hermosamente humano que sería el ideal del perdón y la hermandad universal; supongo que esta frase la habrá dicho alguien y si no la patento: la verdadera democracia es la fraternidad.

 
Pero soy materialista, no iluso, no perdono mucho, no comparto casi nada, vivo en un mundo de egoísmo-motor. Pienso que habiendo vivido entre católicos, verdaderamente me sobran dedos en una mano para contar autodenominados “creyentes” que cumplan el ideal de perdón y fraternidad que veo en aquella piedra.
                                                                                    detalle de Dimas, el buen ladrón girándose hacia Cristo.
 
Es triste que la vida no sea tan bella, más para el mayor experto en la guerra civil en el Barranco de las Cinco Villas de Ávila, porque sé bien que los fraternales anarquistas mataron, acompañando de escarnios y vejaciones a  unas decenas de hombres, panaderos, jornaleros, comerciantes, militares retirados, (hasta un secretario de Juzgado  antecesor mío) y a cuanto cura pillaron por ignoro qué ofensas. Lo mismo los nacionalcatólicos que reocuparon el Valle en septiembre de 1936 hicieron con los infelices y confiados que se quedaron en sus pueblos con la esperanza de que no habían hecho nada malo. Precisamente algún cura regresado al Valle junto a las tropas acompañó a fusilar a cinco campesinos de Santa Cruz del Valle junto a los falangistas que los acribillaron ¿tenían en el cerebro algún significado cristiano en el significante de la palabra perdón que tanto se menciona en sus adorados evangelios?.

 

Los sentimientos artísticos son una de las mejores teorías de la vida, lamentablemente la vida es asquerosamente práctica.

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