miércoles, 8 de abril de 2026

Por las alturas de Chambord

 

El palacio está lleno de artísticas chimeneas, todo es artístico en él. La democracia y 21 euros nos acercan al placer que tuvieron reyes y aristócratas de andar por estas alturas, de posarnos en esas balaustradas, de dominar estas explanadas ajardinadas. De sentirnos intrusos en un cuento, porque esto no lo hicieron para nosotros.

Pero jugamos, y nos quedamos con fotos de este juego que es el turismo. Aprender y disfrutar de lo que era para otros, para gente que no nos miraría a la cara porque en esa época seríamos sirvientes, limpiadores, mantenedores de jaurías, desolladores de los ciervos y jabalíes cazados, o cocineros, o personal de seguridad para impedir que el pueblo cazara furtivamente en estos terrenos. Pero hoy somos todos iguales por solo 21 euros. (más el tiket del aparcamiento que nos salió por cinco más)


Aunque es precioso: lo agradecemos y nos sentimos más vivos viajando que en el resto de nuestra existencia; y venir a Chambord es un pretexto para seguir viviendo. 
Así, a esta distancia, nos verían los dueños de este lugar; pero no como tranquilos paseantes, sino como jardineros y "servicio" en general.

Mientras alimentaríamos con leña y astillas las chimeneas de su confort.

¿Se guardó el nombre de los arquitectos y diseñadores de detalles? Probablemente de muchos, pero de ninguno de los artesanos que trabajaron estas piedras y colocaron estas pizarras y adornos.


Ni los que emplomaron estos cristales. En aquellos tiempos no se debían poder hacer grandes planchas como se hacen ahora y para que entrara luz y calor solar: era necesario construir este entramado.

Yo en 2026 tampoco debo olvidar que alguien limpia mantiene y pule ese césped. Creo que me gustaría trabajar aquí en eso, y hacer un buen trabajo como hacen quienes tienen la suerte de lucirse y hacer lucir un lugar así



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